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Establecimiento del CIMMYT; de izquierda a derecha: Dr. J.G. Harrar, Presidente de la Fundación Rockefeller; Lic. Adolfo López Mateos, entonces Presidente de México; Dr. Nicolás Sánchez Durón, Director del INIA; Ing. Julián Rodríguez Adame, a la sazón Secretario de Agricultura y Ganadería.

Introducción

El origen del CIMMYT
Con base en las grandes aportaciones de la fitotecnia a mejorar la producción de cereales y reducir el hambre y la pobreza existentes en Estados Unidos durante la época de la Gran Depresión, a principios de la década de 1940, el gobierno mexicano solicitó apoyo a la Fundación Rockefeller para combatir, mediante la fitotecnia, el déficit alimentario que en aquel momento se sufría en el país. A fin de elevar los rendimientos lo más rápido posible, el gobierno de México, con el apoyo de la Fundación, creó la Oficina de Estudios Especiales (OEE) para llevar a cabo investigaciones sobre varios cultivos, entre ellos, el maíz y el trigo. Operada conjuntamente por la Secretaría de Agricultura y la Fundación, la OEE estableció parcelas de experimentación, creó métodos de extensión y empleó a jóvenes recién egresados de la universidad y les ayudó a obtener becas de postgrado. En consecuencia, se lograron resultados muy positivos, sobre todo en la producción de maíz y de trigo, y en la formación de recursos humanos altamente capacitados.

Norman Borlaug, el investigador más prominente de la Fundación en la OEE, y su equipo de colaboradores mexicanos, dedicaron 20 años al desarrollo de variedades semienanas de trigo que superaron a las variedades criollas que tradicionalmente se cultivaban en México, pues poseían un gran potencial de rendimiento, resistían la roya del tallo (un grave problema del trigo en aquella época) y no se acamaban con la aplicación de fertilizantes. Con los rendimientos producidos por las nuevas variedades, para finales de la década de 1950, México era autosuficiente en la producción de trigo.

Después de dos décadas de trabajo conjunto muy fructífero, la OEE se cerró. Más o menos al mismo tiempo, el gobierno mexicano estableció el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA, actualmente INIFAP), al cual asignó la responsabilidad de efectuar la investigación requerida por la agricultura mexicana. Muchos de los técnicos y científicos internacionales de la Fundación/OEE permanecieron en México como asesores del INIA y comenzaron a poner atención a los problemas de investigación agrícola en otros países de América Latina y Asia. Unos años más tarde, el Presidente Adolfo López Mateos propuso la fundación en México de una institución de investigación agrícola en colaboración con la Fundación Rockefeller y, en 1966, se creó el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), un organismo sin fines de lucro y con proyección internacional, con sede en México. Muchos de los técnicos e investigadores que trabajaron en la OEE, incluyendo a Norman Borlaug, se unieron al CIMMYT.

En 1966, el mismo año en que se fundó el CIMMYT, la India, tras haber sobrevivido a una pésima cosecha de trigo, enfrentaba otra. Como medida de emergencia para proteger el abasto de alimentos, ese país dio el paso extraordinario de importar de México 18,000 toneladas de semilla de los nuevos trigos mejorados.

El primer indicio de los buenos resultados obtenidos fueron los 16.5 millones de toneladas de trigo cosechadas en la India en 1968, que excedieron con mucho los 11.3 millones que se cosecharon en el año anterior. Amenazado por la hambruna y alentado por los rendimientos logrados en la India, Paquistán también importó trigos mexicanos. Con la siembra de los nuevos trigos semienanos, los dos países lograron duplicar su producción de trigo entre 1966 y 1971. Había comenzado la Revolución Verde.

Los logros sociales y económicos de la Revolución Verde fueron mundialmente reconocidos cuando Norman Borlaug recibió el Premio Nobel de la Paz en 1970. Al año siguiente, un grupo de organismos de desarrollo, patrocinadores internacionales y fundaciones privadas formaron el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR, sus siglas en inglés), con el propósito de crear una red de centros internacionales de investigación que trabajaran en los principales problemas de producción alimentaria que encaraba la población del mundo en vías de desarrollo. El CIMMYT fue uno de los primeros centros que patrocinó el CGIAR.

Hoy día, el CIMMYT cuenta con 100 científicos procedentes de 40 países y 500 miembros del personal de apoyo para el cumplimiento de su misión. Las actividades del CIMMYT son patrocinadas por organismos internacionales y regionales de desarrollo, gobiernos nacionales, fundaciones privadas y el sector privado. Entre nuestros principales patrocinadores se encuentran el Banco Mundial, los Estados Unidos de Norteamérica, Suiza, la Comisión Europea, la Fundación Rockefeller y el Japón. El gobierno de México, al igual que los gobiernos de otros países donde el CIMMYT tiene oficinas, aporta al Centro recursos importantes para proyectos especiales y, más loable aún, fondos no restringidos que hacen posible mantener la flexibilidad y fomentar la innovación en nuestras investigaciones.

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Hambre y pobreza
Una gran proporción de la población de los países en vías de desarrollo depende de la agricultura para obtener sus alimentos y sus ingresos. Sin embargo, existen cientos de millones de personas que no tienen los recursos necesarios para producir, o adquirir, los alimentos que necesitan. A partir del 2000 y hasta el 2015, la población de los países menos desarrollados aumentará a razón del 2.3% anual, pero la superficie de tierra cultivada no aumentará de manera importante, lo cual significa que los incrementos de la producción de cultivos, más que nunca tendrán que provenir de los aumentos de la productividad, como los generados como resultado de las investigaciones del CIMMYT.

Las cifras dan cuenta de los hechos. En el mundo en desarrollo:

  • Casi 3000 millones de personas viven en condiciones de pobreza.
  • 815 millones de personas padecen hambre.
  • El 50% de los niños en los países más pobres padecen desnutrición.
  • Más de 2.8 mil millones de personas padecerán escasez de agua para el 2025.

Uno de los objetivos de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas (emitida en septiembre del 2000) consiste en reducir a la mitad, para el 2015, el número de personas que padecen pobreza extrema y hambre. La Declaración también exhorta a la población mundial a reducir la degradación ecológica.

El CIMMYT, mediante su investigación en maíz y trigo, está ayudando a que se logren estas metas en el menor tiempo posible.

Importancia del maíz y el trigo para el desarrollo sustentable

Existen muchas formas de promover el desarrollo ––por ejemplo, mediante la construcción de caminos, escuelas y centros de salud. No obstante, el mejoramiento del maíz y el trigo es una importante vía para impulsar el desarrollo, ya que ambos cereales (junto con el arroz) son esenciales para la nutrición, la salud, la generación de ingresos y la sustentabilidad del medio ambiente en los países de escasos recursos. De acuerdo con cifras de la FAO y del IFPRI (FAO 2007; Rosegrant et al. 2001):

  • El 70% de la gente más pobre del mundo vive en zonas rurales. La mayoría depende de la agricultura, especialmente del maíz y el trigo, para obtener sus alimentos y generar ingresos.
  • El maíz y el trigo constituyen la fuente de cerca del 40% de los alimentos del mundo y alrededor del 25% de las calorías que se consumen en los países en desarrollo.
  • Millones de personas, incluidas las personas de escasos recursos que habitan en zonas urbanas, obtienen más del 50% de las calorías que consumen a diario del maíz y el trigo.
  • El maíz y el trigo se siembran en casi 200 millones de hectáreas en los países en desarrollo. Por ello, es necesario producir estos cultivos en formas que no perjudiquen el medio ambiente.
  • Se estima que en los países en desarrollo se necesitarán 368 millones de toneladas más de maíz y trigo en el 2020 (hoy día se requieren unos 700 millones de toneladas) para satisfacer los requerimientos de alimentos.

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Prólogo

Resumen ejecutivo

Introducción

El origen del CIMMYT

Hambre y pobreza

Importancia del maíz y el trigo para el desarrollo sustentable

El CIMMYT en el contexto mundial

México y el CIMMYT

Referencias