Mejoramiento genético del trigo.
El rendimiento promedio del trigo en México
ha incrementado considerablemente desde 1940, cuando apenas
alcanzaba 740 kg/ha, hasta 2004, cuando llegó a 4,480
kg/ha. Este incremento tan significativo se debió a
varios factores, pero principalmente al continuo desarrollo
de variedades mejoradas (González-Estrada y Wood 2006).
En el pasado, el principal objetivo del mejoramiento
genético del trigo era incrementar el potencial de
rendimiento y ampliar el rango de adaptación ambiental
del cultivo. Actualmente, el énfasis se concentra en
combinar genes asociados con alto potencial de rendimiento,
resistencia a enfermedades diversas, tolerancia al estrés
causado por factores ambientales y calidad industrial del
grano. En cuanto al mejoramiento de la calidad industrial,
los conocimientos derivados de décadas de investigación
en el CIMMYT, han permitido identificar las combinaciones
de genes y proteínas que aseguran la obtención
de las características de calidad de panificación
demandadas por el sector industrial. Estos conocimientos se
han utilizado para crear nuevas variedades para México
(Espitia-Rangel et al. 2003, 2004). Por otro lado, la resistencia
duradera a las royas del trigo, conferida por la incorporación
acumulada de 3-4 genes menores, continúa siendo el
instrumento más ampliamente utilizado para controlar
los patógenos causantes de enfermedades en México
(González-Estrada y Wood 2006). El mantenimiento de
la resistencia a las royas, pese al surgimiento constante
de nuevas razas de los patógenos causantes, ha permitido
a los agricultores ahorrar grandes cantidades de recursos
al no tener que aplicar fungicidas constantemente (Lantican
et al. 2005).
La colección,
preservación y uso de la diversidad genética
de trigo de México
Los recursos genéticos de trigo que el CIMMYT conserva
en el Centro de Recursos Fitogenéticos Wellhausen-Anderson
son considerados un legado para la humanidad y como tal requiere
un manejo óptimo. La colección del banco de
germoplasma contiene 150,000 accesiones relacionadas con el
trigo, de las cuales 50% procede de distintas partes del mundo
y el otro 50% son líneas que ha generado el CIMMYT.
En una reciente expedición que investigadores
del CIMMYT efectuaron por distintas regiones de México
se recolectaron más de 5,000 muestras de trigos criollos.
Cabe la posibilidad de que entre los trigos criollos de México
exista variabilidad genética, relacionada con factores
agronómicos de resistencia a enfermedades y de composición
química asociada a la calidad y utilización
en el consumo humano. Se están evaluando las características
agronómicas, fisiológicas y de resistencia a
royas diversas de la semilla de trigos criollos.
En estas colecciones de trigo y de especies
ancestrales se concentra una gran diversidad genética,
que ha sido caracterizada parcialmente y ha sido útil
para ampliar la diversidad genética y producir nuevas
variedades mejoradas en México. En las actividades
de fitomejoramiento de trigo para México se emplea
una gran diversidad genética. Esto es posible gracias
a la intervención del CIMMYT, un organismo al que por
razón de considerársele como socio confiable
en el ámbito internacional, se le permite la movilización
de germoplasma de trigo a nivel global. En términos
de impacto, esto significa que México tiene la posibilidad
única de generar rápidamente variedades de trigo
mejoradas, hecho que se traduce en un incremento continuo
de los rendimientos, prevención eficaz y expedita contra
epidemias en los cultivos, mejor tolerancia de las plantas
a la sequía y otras condiciones difíciles, y
constantes mejoras en la calidad de las cosechas.
Variedades mejoradas de trigo.
El continuo desarrollo de variedades que combinan alto rendimiento,
resistencia a enfermedades y buena calidad industrial ha permitido
que los productores continúen incrementando sus rendimientos
e ingresos (Lantican et al. 2005). Por ejemplo, una gran proporción
del trigo cristalino cultivado en México se comercializa
en el mercado de exportación, y el trigo harinero es
cada vez más competitivo con el trigo harinero importado
por la industria.
En México, durante el periodo 1942-2002,
se liberaron 202 variedades de trigo creadas a partir de líneas
mejoradas desarrolladas por el CIMMYT o su organismo predecesor,
la OEE. La generación de variedades semienanas, liberadas
por primera vez en 1962, marcó un hito en el mejoramiento
genético del trigo y en el crecimiento continuo de
los rendimientos del cultivo en México. Solamente durante
el periodo 1985-2002, el INIFAP (antes el Instituto Nacional
de Investigaciones Agrícolas, INIA) liberó 50
variedades mejoradas de trigo (González-Estrada y Wood
2006).
En los últimos 30 años, más
del 95% de las variedades de trigo que se siembran a nivel
nacional descienden directamente de las líneas avanzadas
del programa de mejoramiento genético del CIMMYT (Lantican
et al. 2005). Pese a que en México disminuyó
entre 1990 y 1997 la superficie sembrada con trigos derivados
en forma directa de líneas generadas por el CIMMYT,
durante ese mismo período, un área considerable
fue cultivada con trigos descendientes de varias generaciones
de cruzas entre líneas progenitoras del CIMMYT y el
INIFAP, que fueron seleccionados por científicos del
sector público, específicamente del INIFAP.
Para 2002, la proporción de la superficie sembrada,
a nivel nacional, con variedades de trigo derivadas directamente
de líneas desarrolladas por el CIMMYT volvió
a aumentar substancialmente, hasta llegar al 92% (Heisey et
al. 2002).
Estimaciones recientes muestran que las variedades
modernas de trigo generadas por el CIMMYT contribuyeron con
incrementos promedio de 53.8 kg/ha anualmente (un incremento
del 0.64%) al rendimiento de trigo en el Valle del Yaqui en
Sonora de 1962 a 2002. Aun cuando se encontró que el
ritmo del avance genético en el CIMMYT aumenta a una
tasa menor, se estimó que, en promedio, el rendimiento
de trigo aumentó 15.11 kg/ha anualmente entre 1990
y 2002 (Nalley 2007).
Arriba
Impacto económico
del mejoramiento genético del trigo en México
Variedad Salamanca S75. Las cruzas realizadas
para obtener los progenitores de la variedad Salamanca S75,
fueron ejecutadas por el CIMMYT. El INIFAP llevó a
cabo la cruza doble para obtener la variedad. El INIFAP ha
sugerido para siembra en el Bajío más de 40
variedades de trigo harinero, entre las que destaca Salamanca
S75, liberada en 1975.
Gracias a sus características superiores,
Salamanca S75 produjo un gran impacto económico; su
alto rendimiento y su resistencia a las razas de roya lineal
(amarilla) existentes en el área, le permitieron mantenerse
en la preferencia de los productores de Guanajuato hasta principios
del nuevo milenio. Ha sido una de las variedades mejoradas
más importantes del Bajío. Su calidad molinera
es buena y cuando se mezcla con otras variedades, sirve para
producir harinas de buena calidad que satisfacen las necesidades
diversas de panificación de la región. Su rendimiento
de grano es muy superior al expresado por las variedades liberadas
antes de 1975, promediando un 30% más que Toluca F73
y Yécora F70.
Durante la década de 1980, esta variedad
se sembró en 160,000 ha, equivalentes al 90% de la
superficie cultivada con trigo en el Bajío (Guanajuato,
Michoacán y Jalisco).
Indicadores
de impacto. La generación de esta variedad
requirió de ocho años de investigación;
si a eso se agregan las actividades de difusión y extensión,
el costo total actualizado fue de 457.7 millones de pesos
a precios del año 2002.
El valor actual neto de los beneficios económicos
inducidos por el uso de la variedad de trigo Salamanca S75
en la región del Bajío es de 38 mil millones
de pesos del año 2002.
Los beneficios económicos netos inducidos
por esta aportación tecnológica representan
42 veces el presupuesto fiscal del INIFAP en el año
2003. Ese monto equivale también a un tercio del presupuesto
federal destinado al campo en el mismo año.
La relación beneficio-costo es de
84.2. Esto significa que por cada peso invertido en la generación
y difusión de esta variedad, el país obtuvo
84.2 pesos en beneficios económicos netos para los
agricultores de la región.
La tasa interna de retorno es del 42%.
Los beneficios ambientales, aunque no cuantificados,
son enormes, pues la buena resistencia a las royas de Salamanca
S75 ha evitado la aplicación de fungicidas en una superficie
equivalente a 2.5 millones de hectáreas durante los
30 años en que se ha sembrado. Esto representó
un ahorro de 6,868 millones de pesos a los agricultores de
la región.
Variedad Júpare C2001.
La formación de la variedad de trigo cristalino (o
macarronero) Júpare C2001 se llevó a cabo en
forma cooperativa entre el INIFAP y el CIMMYT. El estudio
de progenitores, el cruzamiento, la selección de poblaciones
segregantes, los ensayos preliminares de rendimiento y todas
las evaluaciones de calidad fueron realizados por el CIMMYT,
principalmente en el Campo Experimental Valle del Yaqui, Sonora.
El CIMMYT formó la línea a partir de la cual
el INIFAP desarrolló la variedad.
La variedad se liberó en respuesta
a la gran emergencia causada por la epifitia de una nueva
raza de roya de la hoja que venció la resistencia de
todas las variedades de trigo cristalino liberadas antes del
año 2000. De esas variedades anteriores, Altar C84
era la más importante, pues cubría el 85% del
área triguera del sur de Sonora, y durante los ciclos
2000-2001 al 2002-2003 causó pérdidas estimadas
en aproximadamente 400 millones de pesos, por concepto del
uso de fungicidas y pérdidas de rendimiento. Gracias
al uso de diversas técnicas eficientes y rápidas,
fue posible la identificación de líneas de trigo
cristalino que poseían genes de resistencia a la nueva
raza de roya de la hoja. En un esfuerzo sin precedentes y
bien coordinado entre el CIMMYT, el INIFAP y el Patronato
de agricultores de Sonora, en un tiempo récord se generó
suficiente semilla de la nueva variedad resistente, Júpare
C2001, para reemplazar las variedades susceptibles de trigo.
Indicadores de impacto. La
generación y validación de la variedad Júpare
C2001 fueron llevadas a cabo por investigadores del INIFAP
en el transcurso de seis años, de 1996 a 2000. El costo
total de generar y promover la variedad aquí evaluada
fue de 41.0 millones de pesos del 2002.
El valor actual neto de los beneficios económicos
totales inducidos por la variedad de trigo Júpare C2001
es de 511.9 millones de pesos del año 2002, cantidad
equivalente a la mitad del presupuesto anual del INIFAP en
el año 2004.
La relación beneficio-costo es de
13.50, lo cual significa que por cada peso invertido en la
generación y difusión de esa variedad, el país
obtuvo 13.50 pesos en beneficios económicos.
La tasa interna de retorno es del 26.9%.
La variedad de trigo Júpare C2001
ha sido tan redituable que en los dos primeros años
de su adopción, se retribuyó al país
toda la inversión en investigación y difusión
que hizo posible su generación.
Los beneficios económicos anteriormente
señalados se refieren únicamente al sur de Sonora,
específicamente, los Valles del Yaqui y del Mayo. Sin
embargo, se debe tener en cuenta que la variedad Júpare
C2001 también se siembra en otras regiones del noroeste
de México, tales como el Valle de Guaymas, la Costa
de Hermosillo, Sonora, el Valle del Carrizo, Sinaloa, y en
el estado de Nuevo León.
Existen otros beneficios importantes no cuantificados,
como los asociados a la resistencia de esta variedad. Se produjeron
grandes ahorros porque no se aplicó fungicida y, además,
no se causó la contaminación ambiental generalmente
asociada con la aplicación del mismo.
Variedad Saturno S86. La
cruza y liberación de la variedad Saturno S86 fueron
realizadas por el Programa de Mejoramiento Genético
de Trigo del Campo Experimental el Bajío del INIFAP.
No obstante, cabe resaltar que la mayoría de los progenitores
que se utilizaron para generar uno de los progenitores utilizados
en la cruza que dio origen a esta variedad, fueron materiales
del CIMMYT.
Durante la década de 1980, en el Bajío
se sembró trigo en los estados de Guanajuato, Michoacán
y Jalisco, en un promedio de 180,000 ha. La variedad Salamanca
S75, que ocupaba aproximadamente el 90% de la superficie de
trigo en el Bajío, presentó problemas fuertes
de acame y susceptibilidad a roya de la hoja, factores que,
si se presentan juntos, pueden reducir el rendimiento hasta
en un 40%.
Con la liberación de la variedad Saturno
S86, que rinde 5% más y es más tolerante al
acame y a la roya de la hoja que Salamanca S75, se brindó
a los productores una mejor opción de producción
de trigo en el Bajío.
Indicadores de impacto.
La generación de Saturno S86 requirió de 10
años de investigación y una erogación
de 137.2 millones de pesos en tareas de investigación
y 25.8 millones en difusión y extensión, lo
que suma un costo total actualizado de 163.1 millones de pesos
a precios del año 2002.
El valor actual neto de los beneficios económicos
inducidos por el uso de la variedad de trigo Saturno S86 en
la región del Bajío, es de 1,239.3 millones
de pesos del año 2002.
Los beneficios económicos netos inducidos
por esta aportación tecnológica representan
1.4 veces el presupuesto fiscal del INIFAP durante el año
de 2003.
La tasa beneficio-costo es de 8.6; esto significa
que, por cada peso invertido en la generación y difusión
de esta variedad, el país obtuvo 8.6 pesos en beneficios
económicos netos para los agricultores de la región.
La tasa interna de retorno es del 16.7%.
En los tres casos, la tasa interna de retorno
supera tanto la tasa real de interés (9.5%), como la
tasa de rentabilidad social del capital libre de riesgo en
México (15.7%) (González-Estrada y Wood 2006).
En suma, los indicadores calculados por el
INIFAP, tanto para la investigación y el desarrollo,
como para la transferencia de tecnologías para el maíz
y el trigo, son indicativos de una alta rentabilidad. Esas
son las contribuciones netas del INIFAP al desarrollo económico
de México, gracias a tres de las variedades de trigo
más importantes en dos de las principales regiones
productoras de trigo, el Bajío y el sur de Sonora.
El CIMMYT hizo aportaciones esenciales a estas contribuciones
del INIFAP, principalmente por medio de la formación
de los progenitores de tales variedades.
Cuadro 3. Indicadores de impacto
de tres variedades de trigo
en México |
| |
Variedades
de trigo |
| |
Salamanca
S75
2002=100 |
Júpare C2001
2002=100 |
Saturno
S86
2002=100 |
Gastos de investigación, difusión
y extensión
(millones de pesos) |
457.7 |
41.0 |
163.1 |
Beneficios actualizados
(millones de pesos) |
38,549.5 |
552.9 |
1,402.4 |
Valor actual neto
(millones de pesos) |
38,091.8 |
511.9 |
1,239.3 |
| Relación beneficio-costo |
84.2 |
13.5 |
8.6 |
| Tasa interna de retorno (%) |
42.0 |
26.9 |
16.7 |
|
Arriba
Agricultura de conservación
Los primeros ensayos científicos de
labranza de conservación (componente de la agricultura
de conservación) en México fueron establecidos
por el CIMMYT en el estado de Veracruz en 1975 (Martínez
2006).
Entre 1979 y 1984, el FIRA (Fideicomisos
Instituidos en Relación con la Agricultura) envió
a 18 de sus técnicos al CIMMYT para capacitarse en
el manejo de la labranza cero. Posteriormente, entre 1987
y 1989, el FIRA realizó 15 cursos a nivel regional
y un curso a nivel nacional para formar instructores en la
labranza de conservación (Martínez 2006).
A partir de reuniones de trabajo realizadas
con el CIMMYT en 1988, el FIRA inició la promoción
y difusión del sistema de labranza de conservación,
por medio del Centro de Desarrollo Tecnológico (CDT)
Villadiego, ubicado en el municipio de Valle de Santiago,
Guanajuato (Michel 2007). Durante más de 10 años,
el CIMMYT llevó a cabo trabajos sobre labranza de conservación
en zonas productoras de maíz en los estados de Chiapas,
Veracruz, Jalisco y Oaxaca (Claverán et al. 2001; Pulleman
y Flores 2008).
Agricultura de conservación
en La Frailesca, Chiapas
Chiapas fue uno de los primeros estados donde la labranza
de conservación fue promovida a gran escala por el
CIMMYT en colaboración con el INIFAP, la Secretaría
de Desarrollo Rural, el FIRA y otros organismos.
El presente nivel (2007) de adopción
de labranza de conservación es del 25%, comparado con
el 12% en 1998. Los actuales sistemas de cultivo de los pequeños
productores en La Frailesca han facilitado la adopción.
La escasa mecanización (siembra directa en laderas
y métodos manuales de siembra) y el hecho de que los
productores ya están familiarizados con el uso de herbicidas
y fertilizantes, hacen menos difícil la transición
a la labranza de conservación y reducen la necesidad
de utilizar equipo especializado.
La diversificación de cultivos
(en preparación para la adopción completa de
la agricultura de conservación) es relativamente nueva
en la zona. Los productores están experimentando con
diferentes leguminosas y sembrando sorgo como cultivo de relevo
en llanos con humedad residual. Estas técnicas de cultivo
podrían generar más beneficios, como por ejemplo,
la reducción de costos por el uso de fertilizante inorgánico,
la producción de fuentes alternativas de forraje y
el control biológico mejorado de plagas y malezas (Pulleman
y Flores 2008).
Agricultura de conservación
en el Bajío
En el año 2000, el FIRA y el CIMMYT suscribieron un
convenio de colaboración, en el que el FIRA aportaría
recursos financieros para realizar un diagnóstico de
la situación de la agricultura de conservación
en el Bajío. Este organismo, a su vez, contrató
a la agencia de desarrollo francesa CIRAD, que llevó
a cabo el trabajo en 2000 y 2001.
Como resultado del diagnóstico, en
2001 se plantearon algunas estrategias de coordinación
interinstitucional entre todas las dependencias del sector,
lo que finalmente culminó en la constitución
de la asociación civil denominada “Agricultura
Sostenible con base en Siembra Directa (ASOSID)”, la
cual está conformada por las instituciones mencionadas
(incluyendo al CIMMYT) y los líderes de algunas organizaciones
de productores. El objetivo principal de ASOSID es que los
agricultores del Bajío, con la colaboración
activa de los técnicos e investigadores del sector,
puedan adaptar y adoptar prácticas de siembra directa
con cobertura vegetal, a fin de contribuir al surgimiento
de una agricultura económica y ecológicamente
sustentable (Michel 2007).
Arriba
La siembra en el
Valle del Yaqui: de melgas (plano) a camas y a camas
permanentes
El Dr. R.J. Laird, quien trabajó estrechamente con
el Dr. Borlaug, en 1961 inició ensayos para investigar
el efecto, en el trigo, de diferentes espacios entre hileras.
En 1968, el Dr. Oscar Moreno, del INIFAP, se incorporó
a la investigación en el Valle del Yaqui, donde llevó
a cabo una serie de experimentos durante 10 años. Con
base en estos ensayos, el Dr. Moreno definió muchos
de los componentes del sistema de siembra y tomó la
decisión intuitiva de concentrarse en la siembra en
camas y el uso del riego por surcos.
En 1978, se hizo un esfuerzo concertado por
introducir y transferir esta tecnología a los agricultores
del Valle del Yaqui. En 1981, sólo el 6% de los agricultores
del Valle sembraba en camas; para 1996, el 90% utilizaba este
sistema. Hoy día, los productores consideran que esta
tecnología reduce los costos de producción e
incrementa los rendimientos (Govaerts y Sayre 2008).
La siembra en camas
comparada con la siembra en plano
En 1991, el Dr. Ken D. Sayre, del CIMMYT, mostró interés
en desarrollar nuevas tecnologías de producción
en camas con base en los principios de la agricultura de conservación.
Por su interés, en 1992, fue iniciado un experimento
a largo plazo en el Valle del Yaqui a fin de comparar las
prácticas del agricultor con el sistema de camas permanentes.
Estas camas son formadas inicialmente durante un último
ciclo de labranza; a partir de ahí, son reutilizadas
para sembrar el cultivo siguiente, con sólo re-formarlas
superficialmente. Las camas permanentes se combinan con distintas
opciones de manejo de los residuos de cosecha.
La siembra en camas permanentes tiene las
siguientes ventajas para la producción de trigo: reduce
los costos, disminuye el consumo de agua de riego y mejora
el acceso al predio, lo cual facilita el control de malezas
y otras plagas, y el manejo de nutrientes. Todo esto, en combinación
con la reducción de la labranza y el manejo racional
de los residuos de cosecha, redunda en la obtención
de rendimientos altos y estables.
Desde 1988 hasta 2005, los Dres. Ken Sayre,
Tony Fischer e Iván Ortiz-Monasterio, del CIMMYT, efectuaron,
en el Valle del Yaqui, una serie de experimentos encaminados
a estudiar la respuesta del germoplasma de trigo del CIMMYT
a la siembra en camas, utilizando variedades actuales de trigo
harinero, trigo duro y triticale. Los resultados mostraron
que la mayoría de las líneas avanzadas y variedades
derivadas del material del CIMMYT se adaptaban bien a la siembra
en camas. Sin embargo, las que no se adaptaron presentaron
pérdidas de rendimiento de un 10% en el sistema de
siembra en camas más común en el Valle. Por
otro lado, los resultados revelaron que, después de
los años 80, las variedades y líneas avanzadas
no mostraron pérdidas de rendimiento con ese espacio
entre camas y algunas podían hasta tolerar un espacio
mayor. Esto muestra que los mejoradores de trigo del CIMMYT
habían ajustado su sistema de selección de líneas
avanzadas para que éstas se adaptaran al nuevo sistema
de siembra de trigo en el Valle del Yaqui (Fischer et al.
2005).
En 2007, el CIMMYT comenzó un proyecto
de extensión dirigido a instruir a agricultores, administradores
de empresas agrícolas, técnicos, operadores
de tractor, entre otros, en la tecnología de camas
permanentes. En este momento, el CIMMYT cuenta con tres centros
de adiestramiento, investigación y vinculación
en materia de agricultura de conservación en el Noroeste
y el Altiplano de México. Dado lo anterior, los agricultores
del Valle del Yaqui han comenzado a adoptar la agricultura
de conservación (Govaerts y Sayre 2008).
Desarrollo de maquinaria
apropiada para la siembra en camas permanentes
El factor principal que ha limitado la extensión y
la adopción de las camas permanentes (y de muchas otras
tecnologías relevantes de la agricultura de conservación)
ha sido la carencia de implementos apropiados, sobre todo
de equipo para la siembra.
El desarrollo de prototipos de implementos
para la siembra en camas permanentes con retención
de residuos, ha sido el reto más importante enfrentado
por el equipo de manejo de sistemas de cultivos del CIMMYT
en México. La filosofía ha sido desarrollar
implementos multi-cultivos/multi-usos que pueden ser readaptados
fácil y rápidamente para reformar las camas,
aplicar fertilizante, sembrar granos pequeños y grandes,
y reducir sustancialmente lo que los productores invierten
en maquinaria cuando cambian sus sistemas convencionales por
camas permanentes (Govaerts y Sayre 2008).
El prototipo de una sembradora para camas
permanentes que fue desarrollado en México, se está
fabricando en varios talleres. La fábrica de sembradoras
e implementos Vázquez está manufacturando las
sembradoras siguiendo las recomendaciones del CIMMYT y las
está comercializando en el norte de la República
Mexicana. Existen, también, otras empresas que han
mostrado su interés y están desarrollando sus
propias versiones.
Arriba
Impacto económico
de la agricultura de conservación:
La siembra de trigo en camas
Importancia del trigo en el sur de Sonora. La producción
nacional de trigo es de 3.8 millones de toneladas por año.
De éstas, el estado de Sonora aporta 1.2 millones de
toneladas, que equivalen al 32% de toda la producción
del país. En el sur de Sonora, el trigo sigue siendo
el cultivo principal, con una superficie cosechada promedio
en los últimos 20 años de 230,000 ha.
La agricultura del noroeste de México
es muy vulnerable a las fluctuaciones del mercado y, por lo
tanto, su rentabilidad conlleva un alto riesgo. Entre las
opciones que tienen los productores para disminuir su vulnerabilidad
se encuentran las siguientes: (1) modificar el sistema de
producción con el fin de aumentar los rendimientos,
(2) reducir los costos de producción, y (3) cambiar
el patrón de cultivos para incluir productos más
rentables. La rentabilidad puede lograrse también usando
sistemas de producción más eficientes.
Indicadores de impacto. El desarrollo experimental
y la validación del sistema de siembra del trigo en
camas, se llevaron a cabo de 1974 a 1989, con un gasto total
actualizado de 89.7 millones de pesos en tareas de investigación
y de 106.7 millones de pesos en difusión y extensión,
lo que suma un costo total actualizado de 196.4 millones de
pesos a precios del año 2002.
Los beneficios económicos brutos en
valores presentes inducidos por la investigación agrícola
que generó esta práctica de siembra suman la
cantidad de 1,254.2 millones de pesos del año base
2002.
El valor actual neto de los beneficios económicos
inducidos por la adopción del método de siembra
del trigo en camas es de 1,057.8 millones de pesos del año
2002, cantidad considerablemente superior al presupuesto anual
del INIFAP.
La relación beneficio-costo es de
6.39. Esto significa que por cada peso invertido en la generación
y difusión de esa práctica de cultivo, el país
obtuvo 6.39 pesos en beneficios económicos.
La tasa interna de retorno es del 16.5%.
Como en el caso de las variedades de maíz y trigo,
ésta es superior a la tasa real de interés (9.5%)
y a la tasa de rentabilidad social del capital libre de riesgo
en México (15.7%).
| Cuadro 4. Indicadores evaluativos
del sistema de siembra del trigo en camas en México,
2002=100.2 |
| |
|
Gastos en investigación, difusión
y extensión
(millones de pesos) |
196.4 |
| Beneficios actualizados (millones de pesos) |
1,254.2 |
| Valor actual neto (millones de pesos) |
1,057.8 |
| Relación beneficio-costo |
6.39 |
| Tasa interna de retorno (%) |
16.5 |
|
Los beneficios económicos netos inducidos
por la tecnología aquí evaluada son considerablemente
superiores al presupuesto anual del INIFAP, lo cual corrobora,
una vez más, que los dineros públicos y privados
asignados a la investigación agropecuaria y forestal
del INIFAP son una inversión muy redituable en términos
económicos y sociales.
Destacan, por su importancia, los cuantiosos
volúmenes de agua que se ahorran con el sistema de
trigo en camas. Su importancia económica es tan considerable,
que iguala los beneficios económico-productivos inducidos
por dicha tecnología.
Este logro del INIFAP es un ejemplo de la
importancia creciente que tendrán las tecnologías
pertinentes que serán generadas con el objetivo de
aumentar simultáneamente la productividad y competitividad
de las actividades agrícolas, por un lado, y la racionalidad
en el uso de recursos cada vez más escasos, como es
el agua, por el otro.
Existen otros beneficios importantes, no
cuantificados en este estudio, como los correspondientes a
la reducción de la contaminación ambiental inducida
por el sistema de siembra de trigo en camas, mediante el cual
se reduce el número de aplicaciones de herbicidas.
Camas permanentes. Por otro
lado, las camas permanentes con una retención adecuada
de los residuos de cosecha en la superficie, aumentarán
la sostenibilidad del sistema de siembra de trigo en camas
gracias a los efectos positivos en la calidad química,
física y biológica del suelo, del uso reducido
de combustible fósil y del uso más eficiente
del fertilizante (Govaerts y Sayre 2008).
La
Figura 1 ilustra el rendimiento del trigo y la ventaja económica
de las camas permanentes sobre las camas cultivadas convencionalmente.
Aunque el rendimiento producido con un manejo adecuado de
camas permanentes no es marcadamente mayor que el de las camas
con labranza convencional y la incorporación de residuos,
los costos de producción de las camas permanentes son
sustancialmente más bajos.
La disminución de las emisiones de
CO2 influye en el cambio climático. Cuando no se labran
los campos, se mitigan las emisiones de CO2 y, por lo tanto,
se crean oportunidades para que los agricultores mexicanos
entren en el mercado de créditos asociados con las
emisiones de carbono con Estados Unidos y Canadá, una
vez establecidos esos mercados (Figura 2).
Gracias
a las claras ventajas económicas de los sistemas de
siembra en camas permanentes, los agricultores en el Valle
del Yaqui ya están comenzando a adoptar el sistema.
De esta forma, el CIMMYT ha contribuido,
de manera directa e indirecta, a los impactos de la agricultura
de conservación en México. Hasta el 2000, la
superficie establecida bajo este sistema se estimó
en 850,000 ha (Figura 3, abajo). En la región centro-occidente
del país se concentra alrededor del 80% de la superficie
total y es en los estados de Guanajuato, Jalisco y Michoacán,
donde mayor aceptación ha tenido por parte de los productores.
El sistema ocupa un 33.8% de la superficie sembrada con sorgo,
el 57% de la de maíz, el 8.4% de la de trigo y el 0.8
% de la superficie dedicada a otros cultivos, como las especies
forrajeras, las hortalizas y los frutales. Cabe mencionar
que, como resultado de esta expansión, se han vendido
alrededor de 4,000 sembradoras especializadas, 80% de ellas
de fabricación nacional (Novelo 2000; Martínez
2006).
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