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Mejoramiento genético del trigo.

El rendimiento promedio del trigo en México ha incrementado considerablemente desde 1940, cuando apenas alcanzaba 740 kg/ha, hasta 2004, cuando llegó a 4,480 kg/ha. Este incremento tan significativo se debió a varios factores, pero principalmente al continuo desarrollo de variedades mejoradas (González-Estrada y Wood 2006).

En el pasado, el principal objetivo del mejoramiento genético del trigo era incrementar el potencial de rendimiento y ampliar el rango de adaptación ambiental del cultivo. Actualmente, el énfasis se concentra en combinar genes asociados con alto potencial de rendimiento, resistencia a enfermedades diversas, tolerancia al estrés causado por factores ambientales y calidad industrial del grano. En cuanto al mejoramiento de la calidad industrial, los conocimientos derivados de décadas de investigación en el CIMMYT, han permitido identificar las combinaciones de genes y proteínas que aseguran la obtención de las características de calidad de panificación demandadas por el sector industrial. Estos conocimientos se han utilizado para crear nuevas variedades para México (Espitia-Rangel et al. 2003, 2004). Por otro lado, la resistencia duradera a las royas del trigo, conferida por la incorporación acumulada de 3-4 genes menores, continúa siendo el instrumento más ampliamente utilizado para controlar los patógenos causantes de enfermedades en México (González-Estrada y Wood 2006). El mantenimiento de la resistencia a las royas, pese al surgimiento constante de nuevas razas de los patógenos causantes, ha permitido a los agricultores ahorrar grandes cantidades de recursos al no tener que aplicar fungicidas constantemente (Lantican et al. 2005).

La colección, preservación y uso de la diversidad genética de trigo de México
Los recursos genéticos de trigo que el CIMMYT conserva en el Centro de Recursos Fitogenéticos Wellhausen-Anderson son considerados un legado para la humanidad y como tal requiere un manejo óptimo. La colección del banco de germoplasma contiene 150,000 accesiones relacionadas con el trigo, de las cuales 50% procede de distintas partes del mundo y el otro 50% son líneas que ha generado el CIMMYT.

En una reciente expedición que investigadores del CIMMYT efectuaron por distintas regiones de México se recolectaron más de 5,000 muestras de trigos criollos. Cabe la posibilidad de que entre los trigos criollos de México exista variabilidad genética, relacionada con factores agronómicos de resistencia a enfermedades y de composición química asociada a la calidad y utilización en el consumo humano. Se están evaluando las características agronómicas, fisiológicas y de resistencia a royas diversas de la semilla de trigos criollos.

En estas colecciones de trigo y de especies ancestrales se concentra una gran diversidad genética, que ha sido caracterizada parcialmente y ha sido útil para ampliar la diversidad genética y producir nuevas variedades mejoradas en México. En las actividades de fitomejoramiento de trigo para México se emplea una gran diversidad genética. Esto es posible gracias a la intervención del CIMMYT, un organismo al que por razón de considerársele como socio confiable en el ámbito internacional, se le permite la movilización de germoplasma de trigo a nivel global. En términos de impacto, esto significa que México tiene la posibilidad única de generar rápidamente variedades de trigo mejoradas, hecho que se traduce en un incremento continuo de los rendimientos, prevención eficaz y expedita contra epidemias en los cultivos, mejor tolerancia de las plantas a la sequía y otras condiciones difíciles, y constantes mejoras en la calidad de las cosechas.

Variedades mejoradas de trigo. El continuo desarrollo de variedades que combinan alto rendimiento, resistencia a enfermedades y buena calidad industrial ha permitido que los productores continúen incrementando sus rendimientos e ingresos (Lantican et al. 2005). Por ejemplo, una gran proporción del trigo cristalino cultivado en México se comercializa en el mercado de exportación, y el trigo harinero es cada vez más competitivo con el trigo harinero importado por la industria.

En México, durante el periodo 1942-2002, se liberaron 202 variedades de trigo creadas a partir de líneas mejoradas desarrolladas por el CIMMYT o su organismo predecesor, la OEE. La generación de variedades semienanas, liberadas por primera vez en 1962, marcó un hito en el mejoramiento genético del trigo y en el crecimiento continuo de los rendimientos del cultivo en México. Solamente durante el periodo 1985-2002, el INIFAP (antes el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas, INIA) liberó 50 variedades mejoradas de trigo (González-Estrada y Wood 2006).

En los últimos 30 años, más del 95% de las variedades de trigo que se siembran a nivel nacional descienden directamente de las líneas avanzadas del programa de mejoramiento genético del CIMMYT (Lantican et al. 2005). Pese a que en México disminuyó entre 1990 y 1997 la superficie sembrada con trigos derivados en forma directa de líneas generadas por el CIMMYT, durante ese mismo período, un área considerable fue cultivada con trigos descendientes de varias generaciones de cruzas entre líneas progenitoras del CIMMYT y el INIFAP, que fueron seleccionados por científicos del sector público, específicamente del INIFAP. Para 2002, la proporción de la superficie sembrada, a nivel nacional, con variedades de trigo derivadas directamente de líneas desarrolladas por el CIMMYT volvió a aumentar substancialmente, hasta llegar al 92% (Heisey et al. 2002).

Estimaciones recientes muestran que las variedades modernas de trigo generadas por el CIMMYT contribuyeron con incrementos promedio de 53.8 kg/ha anualmente (un incremento del 0.64%) al rendimiento de trigo en el Valle del Yaqui en Sonora de 1962 a 2002. Aun cuando se encontró que el ritmo del avance genético en el CIMMYT aumenta a una tasa menor, se estimó que, en promedio, el rendimiento de trigo aumentó 15.11 kg/ha anualmente entre 1990 y 2002 (Nalley 2007).

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Impacto económico del mejoramiento genético del trigo en México
Variedad Salamanca S75. Las cruzas realizadas para obtener los progenitores de la variedad Salamanca S75, fueron ejecutadas por el CIMMYT. El INIFAP llevó a cabo la cruza doble para obtener la variedad. El INIFAP ha sugerido para siembra en el Bajío más de 40 variedades de trigo harinero, entre las que destaca Salamanca S75, liberada en 1975.

Gracias a sus características superiores, Salamanca S75 produjo un gran impacto económico; su alto rendimiento y su resistencia a las razas de roya lineal (amarilla) existentes en el área, le permitieron mantenerse en la preferencia de los productores de Guanajuato hasta principios del nuevo milenio. Ha sido una de las variedades mejoradas más importantes del Bajío. Su calidad molinera es buena y cuando se mezcla con otras variedades, sirve para producir harinas de buena calidad que satisfacen las necesidades diversas de panificación de la región. Su rendimiento de grano es muy superior al expresado por las variedades liberadas antes de 1975, promediando un 30% más que Toluca F73 y Yécora F70.

Durante la década de 1980, esta variedad se sembró en 160,000 ha, equivalentes al 90% de la superficie cultivada con trigo en el Bajío (Guanajuato, Michoacán y Jalisco).

Indicadores de impacto. La generación de esta variedad requirió de ocho años de investigación; si a eso se agregan las actividades de difusión y extensión, el costo total actualizado fue de 457.7 millones de pesos a precios del año 2002.

El valor actual neto de los beneficios económicos inducidos por el uso de la variedad de trigo Salamanca S75 en la región del Bajío es de 38 mil millones de pesos del año 2002.

Los beneficios económicos netos inducidos por esta aportación tecnológica representan 42 veces el presupuesto fiscal del INIFAP en el año 2003. Ese monto equivale también a un tercio del presupuesto federal destinado al campo en el mismo año.

La relación beneficio-costo es de 84.2. Esto significa que por cada peso invertido en la generación y difusión de esta variedad, el país obtuvo 84.2 pesos en beneficios económicos netos para los agricultores de la región.

La tasa interna de retorno es del 42%.

Los beneficios ambientales, aunque no cuantificados, son enormes, pues la buena resistencia a las royas de Salamanca S75 ha evitado la aplicación de fungicidas en una superficie equivalente a 2.5 millones de hectáreas durante los 30 años en que se ha sembrado. Esto representó un ahorro de 6,868 millones de pesos a los agricultores de la región.

Variedad Júpare C2001. La formación de la variedad de trigo cristalino (o macarronero) Júpare C2001 se llevó a cabo en forma cooperativa entre el INIFAP y el CIMMYT. El estudio de progenitores, el cruzamiento, la selección de poblaciones segregantes, los ensayos preliminares de rendimiento y todas las evaluaciones de calidad fueron realizados por el CIMMYT, principalmente en el Campo Experimental Valle del Yaqui, Sonora. El CIMMYT formó la línea a partir de la cual el INIFAP desarrolló la variedad.

La variedad se liberó en respuesta a la gran emergencia causada por la epifitia de una nueva raza de roya de la hoja que venció la resistencia de todas las variedades de trigo cristalino liberadas antes del año 2000. De esas variedades anteriores, Altar C84 era la más importante, pues cubría el 85% del área triguera del sur de Sonora, y durante los ciclos 2000-2001 al 2002-2003 causó pérdidas estimadas en aproximadamente 400 millones de pesos, por concepto del uso de fungicidas y pérdidas de rendimiento. Gracias al uso de diversas técnicas eficientes y rápidas, fue posible la identificación de líneas de trigo cristalino que poseían genes de resistencia a la nueva raza de roya de la hoja. En un esfuerzo sin precedentes y bien coordinado entre el CIMMYT, el INIFAP y el Patronato de agricultores de Sonora, en un tiempo récord se generó suficiente semilla de la nueva variedad resistente, Júpare C2001, para reemplazar las variedades susceptibles de trigo.

Indicadores de impacto. La generación y validación de la variedad Júpare C2001 fueron llevadas a cabo por investigadores del INIFAP en el transcurso de seis años, de 1996 a 2000. El costo total de generar y promover la variedad aquí evaluada fue de 41.0 millones de pesos del 2002.

El valor actual neto de los beneficios económicos totales inducidos por la variedad de trigo Júpare C2001 es de 511.9 millones de pesos del año 2002, cantidad equivalente a la mitad del presupuesto anual del INIFAP en el año 2004.

La relación beneficio-costo es de 13.50, lo cual significa que por cada peso invertido en la generación y difusión de esa variedad, el país obtuvo 13.50 pesos en beneficios económicos.

La tasa interna de retorno es del 26.9%.

La variedad de trigo Júpare C2001 ha sido tan redituable que en los dos primeros años de su adopción, se retribuyó al país toda la inversión en investigación y difusión que hizo posible su generación.

Los beneficios económicos anteriormente señalados se refieren únicamente al sur de Sonora, específicamente, los Valles del Yaqui y del Mayo. Sin embargo, se debe tener en cuenta que la variedad Júpare C2001 también se siembra en otras regiones del noroeste de México, tales como el Valle de Guaymas, la Costa de Hermosillo, Sonora, el Valle del Carrizo, Sinaloa, y en el estado de Nuevo León.

Existen otros beneficios importantes no cuantificados, como los asociados a la resistencia de esta variedad. Se produjeron grandes ahorros porque no se aplicó fungicida y, además, no se causó la contaminación ambiental generalmente asociada con la aplicación del mismo.

Variedad Saturno S86. La cruza y liberación de la variedad Saturno S86 fueron realizadas por el Programa de Mejoramiento Genético de Trigo del Campo Experimental el Bajío del INIFAP. No obstante, cabe resaltar que la mayoría de los progenitores que se utilizaron para generar uno de los progenitores utilizados en la cruza que dio origen a esta variedad, fueron materiales del CIMMYT.

Durante la década de 1980, en el Bajío se sembró trigo en los estados de Guanajuato, Michoacán y Jalisco, en un promedio de 180,000 ha. La variedad Salamanca S75, que ocupaba aproximadamente el 90% de la superficie de trigo en el Bajío, presentó problemas fuertes de acame y susceptibilidad a roya de la hoja, factores que, si se presentan juntos, pueden reducir el rendimiento hasta en un 40%.

Con la liberación de la variedad Saturno S86, que rinde 5% más y es más tolerante al acame y a la roya de la hoja que Salamanca S75, se brindó a los productores una mejor opción de producción de trigo en el Bajío.

Indicadores de impacto. La generación de Saturno S86 requirió de 10 años de investigación y una erogación de 137.2 millones de pesos en tareas de investigación y 25.8 millones en difusión y extensión, lo que suma un costo total actualizado de 163.1 millones de pesos a precios del año 2002.

El valor actual neto de los beneficios económicos inducidos por el uso de la variedad de trigo Saturno S86 en la región del Bajío, es de 1,239.3 millones de pesos del año 2002.

Los beneficios económicos netos inducidos por esta aportación tecnológica representan 1.4 veces el presupuesto fiscal del INIFAP durante el año de 2003.

La tasa beneficio-costo es de 8.6; esto significa que, por cada peso invertido en la generación y difusión de esta variedad, el país obtuvo 8.6 pesos en beneficios económicos netos para los agricultores de la región.

La tasa interna de retorno es del 16.7%.

En los tres casos, la tasa interna de retorno supera tanto la tasa real de interés (9.5%), como la tasa de rentabilidad social del capital libre de riesgo en México (15.7%) (González-Estrada y Wood 2006).

En suma, los indicadores calculados por el INIFAP, tanto para la investigación y el desarrollo, como para la transferencia de tecnologías para el maíz y el trigo, son indicativos de una alta rentabilidad. Esas son las contribuciones netas del INIFAP al desarrollo económico de México, gracias a tres de las variedades de trigo más importantes en dos de las principales regiones productoras de trigo, el Bajío y el sur de Sonora. El CIMMYT hizo aportaciones esenciales a estas contribuciones del INIFAP, principalmente por medio de la formación de los progenitores de tales variedades.

Cuadro 3. Indicadores de impacto de tres variedades de trigo
en México
 
Variedades de trigo
 

Salamanca
S75
2002=100

Júpare C2001
2002=100

Saturno
S86
2002=100

Gastos de investigación, difusión y extensión
(millones de pesos)
457.7
41.0
163.1
Beneficios actualizados
(millones de pesos)
38,549.5
552.9
1,402.4
Valor actual neto
(millones de pesos)
38,091.8
511.9
1,239.3
Relación beneficio-costo
84.2
13.5
8.6
Tasa interna de retorno (%)
42.0
26.9
16.7


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Agricultura de conservación

Los primeros ensayos científicos de labranza de conservación (componente de la agricultura de conservación) en México fueron establecidos por el CIMMYT en el estado de Veracruz en 1975 (Martínez 2006).

Entre 1979 y 1984, el FIRA (Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura) envió a 18 de sus técnicos al CIMMYT para capacitarse en el manejo de la labranza cero. Posteriormente, entre 1987 y 1989, el FIRA realizó 15 cursos a nivel regional y un curso a nivel nacional para formar instructores en la labranza de conservación (Martínez 2006).

A partir de reuniones de trabajo realizadas con el CIMMYT en 1988, el FIRA inició la promoción y difusión del sistema de labranza de conservación, por medio del Centro de Desarrollo Tecnológico (CDT) Villadiego, ubicado en el municipio de Valle de Santiago, Guanajuato (Michel 2007). Durante más de 10 años, el CIMMYT llevó a cabo trabajos sobre labranza de conservación en zonas productoras de maíz en los estados de Chiapas, Veracruz, Jalisco y Oaxaca (Claverán et al. 2001; Pulleman y Flores 2008).

Agricultura de conservación en La Frailesca, Chiapas
Chiapas fue uno de los primeros estados donde la labranza de conservación fue promovida a gran escala por el CIMMYT en colaboración con el INIFAP, la Secretaría de Desarrollo Rural, el FIRA y otros organismos.

El presente nivel (2007) de adopción de labranza de conservación es del 25%, comparado con el 12% en 1998. Los actuales sistemas de cultivo de los pequeños productores en La Frailesca han facilitado la adopción. La escasa mecanización (siembra directa en laderas y métodos manuales de siembra) y el hecho de que los productores ya están familiarizados con el uso de herbicidas y fertilizantes, hacen menos difícil la transición a la labranza de conservación y reducen la necesidad de utilizar equipo especializado.

La diversificación de cultivos (en preparación para la adopción completa de la agricultura de conservación) es relativamente nueva en la zona. Los productores están experimentando con diferentes leguminosas y sembrando sorgo como cultivo de relevo en llanos con humedad residual. Estas técnicas de cultivo podrían generar más beneficios, como por ejemplo, la reducción de costos por el uso de fertilizante inorgánico, la producción de fuentes alternativas de forraje y el control biológico mejorado de plagas y malezas (Pulleman y Flores 2008).

Agricultura de conservación en el Bajío
En el año 2000, el FIRA y el CIMMYT suscribieron un convenio de colaboración, en el que el FIRA aportaría recursos financieros para realizar un diagnóstico de la situación de la agricultura de conservación en el Bajío. Este organismo, a su vez, contrató a la agencia de desarrollo francesa CIRAD, que llevó a cabo el trabajo en 2000 y 2001.

Como resultado del diagnóstico, en 2001 se plantearon algunas estrategias de coordinación interinstitucional entre todas las dependencias del sector, lo que finalmente culminó en la constitución de la asociación civil denominada “Agricultura Sostenible con base en Siembra Directa (ASOSID)”, la cual está conformada por las instituciones mencionadas (incluyendo al CIMMYT) y los líderes de algunas organizaciones de productores. El objetivo principal de ASOSID es que los agricultores del Bajío, con la colaboración activa de los técnicos e investigadores del sector, puedan adaptar y adoptar prácticas de siembra directa con cobertura vegetal, a fin de contribuir al surgimiento de una agricultura económica y ecológicamente sustentable (Michel 2007).

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La siembra en el Valle del Yaqui: de melgas (plano) a camas y a camas permanentes
El Dr. R.J. Laird, quien trabajó estrechamente con el Dr. Borlaug, en 1961 inició ensayos para investigar el efecto, en el trigo, de diferentes espacios entre hileras. En 1968, el Dr. Oscar Moreno, del INIFAP, se incorporó a la investigación en el Valle del Yaqui, donde llevó a cabo una serie de experimentos durante 10 años. Con base en estos ensayos, el Dr. Moreno definió muchos de los componentes del sistema de siembra y tomó la decisión intuitiva de concentrarse en la siembra en camas y el uso del riego por surcos.

En 1978, se hizo un esfuerzo concertado por introducir y transferir esta tecnología a los agricultores del Valle del Yaqui. En 1981, sólo el 6% de los agricultores del Valle sembraba en camas; para 1996, el 90% utilizaba este sistema. Hoy día, los productores consideran que esta tecnología reduce los costos de producción e incrementa los rendimientos (Govaerts y Sayre 2008).

La siembra en camas comparada con la siembra en plano
En 1991, el Dr. Ken D. Sayre, del CIMMYT, mostró interés en desarrollar nuevas tecnologías de producción en camas con base en los principios de la agricultura de conservación. Por su interés, en 1992, fue iniciado un experimento a largo plazo en el Valle del Yaqui a fin de comparar las prácticas del agricultor con el sistema de camas permanentes. Estas camas son formadas inicialmente durante un último ciclo de labranza; a partir de ahí, son reutilizadas para sembrar el cultivo siguiente, con sólo re-formarlas superficialmente. Las camas permanentes se combinan con distintas opciones de manejo de los residuos de cosecha.

La siembra en camas permanentes tiene las siguientes ventajas para la producción de trigo: reduce los costos, disminuye el consumo de agua de riego y mejora el acceso al predio, lo cual facilita el control de malezas y otras plagas, y el manejo de nutrientes. Todo esto, en combinación con la reducción de la labranza y el manejo racional de los residuos de cosecha, redunda en la obtención de rendimientos altos y estables.

Desde 1988 hasta 2005, los Dres. Ken Sayre, Tony Fischer e Iván Ortiz-Monasterio, del CIMMYT, efectuaron, en el Valle del Yaqui, una serie de experimentos encaminados a estudiar la respuesta del germoplasma de trigo del CIMMYT a la siembra en camas, utilizando variedades actuales de trigo harinero, trigo duro y triticale. Los resultados mostraron que la mayoría de las líneas avanzadas y variedades derivadas del material del CIMMYT se adaptaban bien a la siembra en camas. Sin embargo, las que no se adaptaron presentaron pérdidas de rendimiento de un 10% en el sistema de siembra en camas más común en el Valle. Por otro lado, los resultados revelaron que, después de los años 80, las variedades y líneas avanzadas no mostraron pérdidas de rendimiento con ese espacio entre camas y algunas podían hasta tolerar un espacio mayor. Esto muestra que los mejoradores de trigo del CIMMYT habían ajustado su sistema de selección de líneas avanzadas para que éstas se adaptaran al nuevo sistema de siembra de trigo en el Valle del Yaqui (Fischer et al. 2005).

En 2007, el CIMMYT comenzó un proyecto de extensión dirigido a instruir a agricultores, administradores de empresas agrícolas, técnicos, operadores de tractor, entre otros, en la tecnología de camas permanentes. En este momento, el CIMMYT cuenta con tres centros de adiestramiento, investigación y vinculación en materia de agricultura de conservación en el Noroeste y el Altiplano de México. Dado lo anterior, los agricultores del Valle del Yaqui han comenzado a adoptar la agricultura de conservación (Govaerts y Sayre 2008).

Desarrollo de maquinaria apropiada para la siembra en camas permanentes
El factor principal que ha limitado la extensión y la adopción de las camas permanentes (y de muchas otras tecnologías relevantes de la agricultura de conservación) ha sido la carencia de implementos apropiados, sobre todo de equipo para la siembra.

El desarrollo de prototipos de implementos para la siembra en camas permanentes con retención de residuos, ha sido el reto más importante enfrentado por el equipo de manejo de sistemas de cultivos del CIMMYT en México. La filosofía ha sido desarrollar implementos multi-cultivos/multi-usos que pueden ser readaptados fácil y rápidamente para reformar las camas, aplicar fertilizante, sembrar granos pequeños y grandes, y reducir sustancialmente lo que los productores invierten en maquinaria cuando cambian sus sistemas convencionales por camas permanentes (Govaerts y Sayre 2008).

El prototipo de una sembradora para camas permanentes que fue desarrollado en México, se está fabricando en varios talleres. La fábrica de sembradoras e implementos Vázquez está manufacturando las sembradoras siguiendo las recomendaciones del CIMMYT y las está comercializando en el norte de la República Mexicana. Existen, también, otras empresas que han mostrado su interés y están desarrollando sus propias versiones.

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Impacto económico de la agricultura de conservación:
La siembra de trigo en camas

Importancia del trigo en el sur de Sonora. La producción nacional de trigo es de 3.8 millones de toneladas por año. De éstas, el estado de Sonora aporta 1.2 millones de toneladas, que equivalen al 32% de toda la producción del país. En el sur de Sonora, el trigo sigue siendo el cultivo principal, con una superficie cosechada promedio en los últimos 20 años de 230,000 ha.

La agricultura del noroeste de México es muy vulnerable a las fluctuaciones del mercado y, por lo tanto, su rentabilidad conlleva un alto riesgo. Entre las opciones que tienen los productores para disminuir su vulnerabilidad se encuentran las siguientes: (1) modificar el sistema de producción con el fin de aumentar los rendimientos, (2) reducir los costos de producción, y (3) cambiar el patrón de cultivos para incluir productos más rentables. La rentabilidad puede lograrse también usando sistemas de producción más eficientes.

Indicadores de impacto. El desarrollo experimental y la validación del sistema de siembra del trigo en camas, se llevaron a cabo de 1974 a 1989, con un gasto total actualizado de 89.7 millones de pesos en tareas de investigación y de 106.7 millones de pesos en difusión y extensión, lo que suma un costo total actualizado de 196.4 millones de pesos a precios del año 2002.

Los beneficios económicos brutos en valores presentes inducidos por la investigación agrícola que generó esta práctica de siembra suman la cantidad de 1,254.2 millones de pesos del año base 2002.

El valor actual neto de los beneficios económicos inducidos por la adopción del método de siembra del trigo en camas es de 1,057.8 millones de pesos del año 2002, cantidad considerablemente superior al presupuesto anual del INIFAP.

La relación beneficio-costo es de 6.39. Esto significa que por cada peso invertido en la generación y difusión de esa práctica de cultivo, el país obtuvo 6.39 pesos en beneficios económicos.

La tasa interna de retorno es del 16.5%. Como en el caso de las variedades de maíz y trigo, ésta es superior a la tasa real de interés (9.5%) y a la tasa de rentabilidad social del capital libre de riesgo en México (15.7%).

Cuadro 4. Indicadores evaluativos del sistema de siembra del trigo en camas en México, 2002=100.2
   
Gastos en investigación, difusión y extensión
(millones de pesos)
196.4
Beneficios actualizados (millones de pesos)
1,254.2
Valor actual neto (millones de pesos)
1,057.8
Relación beneficio-costo
6.39
Tasa interna de retorno (%)
16.5

Los beneficios económicos netos inducidos por la tecnología aquí evaluada son considerablemente superiores al presupuesto anual del INIFAP, lo cual corrobora, una vez más, que los dineros públicos y privados asignados a la investigación agropecuaria y forestal del INIFAP son una inversión muy redituable en términos económicos y sociales.

Destacan, por su importancia, los cuantiosos volúmenes de agua que se ahorran con el sistema de trigo en camas. Su importancia económica es tan considerable, que iguala los beneficios económico-productivos inducidos por dicha tecnología.

Este logro del INIFAP es un ejemplo de la importancia creciente que tendrán las tecnologías pertinentes que serán generadas con el objetivo de aumentar simultáneamente la productividad y competitividad de las actividades agrícolas, por un lado, y la racionalidad en el uso de recursos cada vez más escasos, como es el agua, por el otro.

Existen otros beneficios importantes, no cuantificados en este estudio, como los correspondientes a la reducción de la contaminación ambiental inducida por el sistema de siembra de trigo en camas, mediante el cual se reduce el número de aplicaciones de herbicidas.

Camas permanentes. Por otro lado, las camas permanentes con una retención adecuada de los residuos de cosecha en la superficie, aumentarán la sostenibilidad del sistema de siembra de trigo en camas gracias a los efectos positivos en la calidad química, física y biológica del suelo, del uso reducido de combustible fósil y del uso más eficiente del fertilizante (Govaerts y Sayre 2008).

La Figura 1 ilustra el rendimiento del trigo y la ventaja económica de las camas permanentes sobre las camas cultivadas convencionalmente. Aunque el rendimiento producido con un manejo adecuado de camas permanentes no es marcadamente mayor que el de las camas con labranza convencional y la incorporación de residuos, los costos de producción de las camas permanentes son sustancialmente más bajos.

La disminución de las emisiones de CO2 influye en el cambio climático. Cuando no se labran los campos, se mitigan las emisiones de CO2 y, por lo tanto, se crean oportunidades para que los agricultores mexicanos entren en el mercado de créditos asociados con las emisiones de carbono con Estados Unidos y Canadá, una vez establecidos esos mercados (Figura 2).

Gracias a las claras ventajas económicas de los sistemas de siembra en camas permanentes, los agricultores en el Valle del Yaqui ya están comenzando a adoptar el sistema.

De esta forma, el CIMMYT ha contribuido, de manera directa e indirecta, a los impactos de la agricultura de conservación en México. Hasta el 2000, la superficie establecida bajo este sistema se estimó en 850,000 ha (Figura 3, abajo). En la región centro-occidente del país se concentra alrededor del 80% de la superficie total y es en los estados de Guanajuato, Jalisco y Michoacán, donde mayor aceptación ha tenido por parte de los productores. El sistema ocupa un 33.8% de la superficie sembrada con sorgo, el 57% de la de maíz, el 8.4% de la de trigo y el 0.8 % de la superficie dedicada a otros cultivos, como las especies forrajeras, las hortalizas y los frutales. Cabe mencionar que, como resultado de esta expansión, se han vendido alrededor de 4,000 sembradoras especializadas, 80% de ellas de fabricación nacional (Novelo 2000; Martínez 2006).

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Inicio

Prólogo

Resumen ejecutivo

Introducción

El CIMMYT en el contexto mundial

México y el CIMMYT

Parte 1

Impacto del maíz QPM en México

Mejoramiento genético de trigo

Impacto económico del mejoramiento genético del trigo en México

Agricultura de conservación

Agricultura de conservación en La Frailesca, Chiapas

Agricultura de conservación en el Bajío

La siembra en el Valle del Yaqui: de melgas (plano) a camas y a camas permanentes

La siembra en camas comparada con la siembra en plano

Desarrollo de maquinaria apropiada para la siembra en
camas permanentes

Impacto económico de la agricultura de conservación: la siembra de trigo en camas

Manejo de nitrógeno en trigo

Referencias