| México
y el CIMMYT
La relación de colaboración
entre México y el CIMMYT abarca más que la producción
de cultivos, pues se ha dado también en otros campos,
como son la capacitación técnica y la formación
de recursos humanos altamente especializados. Cientos de científicos
mexicanos han participado desde 1966 en los programas de capacitación
técnica del CIMMYT; otros tantos han efectuado sus
investigaciones con base en los experimentos y materiales
del CIMMYT o han trabajado como investigadores en este Centro.
Cerca de 500 mexicanos laboran actualmente en la institución.
Es importante señalar que el CIMMYT ha encontrado en
México un hogar amable y hospitalario, con estabilidad
política y socioeconómica, en el cual ha sido
posible realizar investigación internacional durante
más de 40 años.
Mejoramiento genético
del maíz
En la vida del CIMMYT se distinguen cuatro etapas en cuanto
a la investigación de maíz; en la primera, correspondiente
a sus organizaciones precursoras (la OEE y el Programa Internacional
de Maíz), el CIMMYT se abocó a la colección,
caracterización y conservación de muestras de
semilla de maíz nativo de México. En esa primera
etapa, se inicia también el trabajo de formación
de líneas endogámicas y de hibridación.
En la segunda etapa, que inicia en 1966 y
que cubre la década de 1970, el Programa de Maíz
del CIMMYT estableció en México estaciones experimentales
que representan los principales ambientes donde se cultiva
maíz de los países en vías de desarrollo.
El Programa formó también complejos genéticos
de base amplia para zonas tropicales y subtropicales.
En la tercera etapa, a partir del decenio
de 1980, se retoma la investigación y desarrollo de
híbridos, en respuesta a su creciente demanda. En la
década de 1990, el Programa explora la aplicación
de la biotecnología al fitomejoramiento y al aprovechamiento
de nuevas fuentes de diversidad genética. Otros importantes
logros fueron el descubrimiento de fuentes de resistencia
a las plagas de grano almacenado y su incorporación
a las líneas de mejoramiento.
En la etapa actual, el CIMMYT se considera
como una instancia coordinadora de los esfuerzos dirigidos
a generar maíces tolerantes al estrés abiótico,
lograr la estabilidad de los rendimientos bajo ataque de plagas
y enfermedades, elevar la rentabilidad del maíz y obtener
variedades de alto valor nutritivo para consumo humano y pecuario
(Polanco y Flores 2008).
Una forma sencilla de medir los impactos
de las actividades fitotécnicas del CIMMYT es establecer
la medida en que el germoplasma generado en el Centro está
presente en las variedades registradas por los programas públicos
y privados de mejoramiento de maíz en México.
De acuerdo con un estudio sobre el impacto del mejoramiento
genético de maíz realizado por el CIMMYT (Morris
y López-Pereira 2000), sólo el 33% de las variedades
liberadas por el sector público entre 1966 y 1997,
han incluido germoplasma del CIMMYT. Esto se debe principalmente
a que el programa nacional de México tiene acceso directo
a muchos de los mismos materiales fuente a partir de los cuales
se desarrollaron las principales poblaciones de tierras bajas
tropicales del CIMMYT. Por tanto, los fitomejoradores mexicanos
no han tenido que recurrir a nuestro germoplasma de ese tipo.
Además, muchos de los materiales liberados por el programa
nacional mexicano han sido maíces adaptados a ambientes
de tierras altas; dada su importancia limitada fuera de México,
estos ambientes no recibieron mucha atención por parte
del CIMMYT antes de 1985.
El amplio uso de los maíces de tierras
bajas tropicales del CIMMYT por parte de otros programas nacionales
del mundo en desarrollo se puede atribuir en buena parte a
la gran aceptación que han tenido algunos de nuestros
materiales. Destacan entre ellos la Población 21 (Tuxpeño)
del CIMMYT, un material de baja estatura, madurez intermedia
y grano blanco dentado generado a partir de una raza criolla
mexicana.
También ha sido ampliamente usado
otro material de tierras bajas tropicales, producto directo
o indirecto del programa de mejoramiento de maíz del
CIMMYT: la variedad tailandesa Suwan-1, desarrollada por el
Centro con la colaboración de un grupo de científicos
de la Fundación Rockefeller, el Departamento de Agricultura
de Tailandia y la Universidad Kasetsart, también de
Tailandia.
De 1988 a 1997, la superficie sembrada con
maíz en México fue, en promedio, de 8.4 millones
de hectáreas; el mismo estudio de impacto (Morris y
López-Pereira 2000) indica que, en 1996, el 20.3% de
la superficie de maíz estaba sembrada con variedades
mejoradas. No obstante, los materiales del CIMMYT representaban
gran parte de ese porcentaje, pues el 73% de la semilla de
variedades de polinización libre y el 90% de la semilla
híbrida contenían germoplasma del CIMMYT (Morris
y López-Pereira 2000).
Aunque el uso del germoplasma mejorado de
maíz ha aumentado en México, el patrón
de adopción ha sido irregular. El uso de dicho germoplasma
está concentrado en zonas de producción comercial,
mientras que en las regiones caracterizadas por una agricultura
orientada al autoconsumo, la mayoría de los agricultores
continúan cultivando sus variedades locales.
| Cuadro 1. Superficie sembrada
con semilla mejorada de maíz en México,
1996. |
 |
|
|
| Superficie total sembrada
en 1996 |
8,051,000 ha |
| |
Superficie con semilla reciclada por el productor |
79.7% |
| Superficie sembrada con variedades
modernas |
1,634,000 ha |
| |
Proporción de la superficie con variedades
mejoradas |
20.3% |
| |
Variedades de polinización libre |
1.1% |
| |
Híbridos |
19.2% |
Superficie sembrada con variedades
provenientes del CIMMYT |
1,453,000 ha |
| |
Proporción de variedades con germoplasma
del CIMMYT |
88.9% |
|
Arriba
La colección,
preservación y uso de la diversidad genética
de maíz de México
Como parte de las actividades de mejoramiento de maíz
de la Oficina de Estudios Especiales (OEE), una iniciativa
de investigación conjunta de la Fundación Rockefeller
y la Secretaría de Agricultura de México que
comenzó en la década de 1940 y que más
tarde dio origen al CIMMYT, expertos mexicanos y extranjeros
emprendieron una importante tarea encaminada a recolectar
y catalogar las diversas razas de maíz que había
en México (Wellhausen et al. 1952). La evaluación
de las 3,000 muestras recolectadas condujo al desarrollo de
las primeras líneas y variedades de maíz para
el trópico. El germoplasma de características
sobresalientes que se identificó por medio de ensayos
regionales se distribuyó a diversos lugares y se le
utilizó para generar híbridos productivos en
las décadas de 1950 y 1960, los cuales dieron origen
a la “Revolución Verde” del maíz
en México. Como uno de los grandes logros de la OEE
se cuentan la difusión de las actividades de mejoramiento
y preservación del maíz en Centroamérica,
por conducto del Programa Interamericano de Maíz (PIM).
Asimismo, la OEE compartió las colecciones
con el Instituto Nacional de Investigación Agrícola
de México (hoy INIFAP) y el PIM, y mandó muestras
a los investigadores de maíz en el mundo que las solicitaron.
Al paso del tiempo, esta semilla llegó también
a formar parte de las primeras colecciones del banco de germoplasma
del CIMMYT, donde actualmente se conservan y periódicamente
“se regeneran”, ya que al re-sembrar las colecciones
antiguas se obtiene semilla nueva y viable.
Como parte de un proyecto colaborativo a
nivel regional liderado por el CIMMYT para rescatar y preservar
las valiosas colecciones de diversidad del maíz, a
menudo en peligro de extinción, provenientes de las
Américas, el CIMMYT ha trabajado con científicos
mexicanos desde principios de los años 1990, con financiamiento
de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional
(USAID), el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos
(USDA) y el Japón, en la regeneración de unas
5,000 muestras de semilla de variedades que incluyen razas
criollas y parientes silvestres. A estas muestras se les llama
"accesiones", es decir, artículos inventariados.
En el banco de germoplasma del CIMMYT existe un respaldo de
las colecciones y la diversidad que existe en las razas criollas
ha sido debidamente analizada y documentada (Taba 2005); se
envían ciertos subconjuntos de la colección
a quien los solicite. Desde 1997, el CIMMYT ha trabajado también
con el INIFAP-Oaxaca para recolectar y mejorar muestras de
las razas de Zapalote Chico, Bolita y Olotón. La semilla
obtenida de esas actividades se ha puesto a disposición
de los agricultores locales. Esta clase de colección
y conservación, junto con el mejoramiento participativo
de las razas que los agricultores prefieren, ha aumentado,
y en 2007 se lanzó un proyecto colaborativo con CONABIO
destinado al estudio de la diversidad del maíz en la
región de la Huasteca en México, sobre todo
de versiones de grano blanco y amarillo de la raza Tuxpeño.
En la labor conjunta que realiza con colaboradores
mexicanos, el CIMMYT contribuye a la recolección, caracterización,
preservación y utilización de la riqueza de
la diversidad genética del maíz en beneficio
de los productores de maíz de México y el resto
del mundo, ahora y en el futuro.
Arriba
Impacto económico
del mejoramiento genético del maíz en México
El INIFAP asumió el compromiso institucional de dar
seguimiento permanente a la adopción de sus tecnologías
y productos, y evaluar sus impactos. Con ese fin, realiza
anualmente estudios sobre el impacto económico de las
tecnologías desarrolladas (IICA 2003).
González-Estrada (González-Estrada
y Wood 2006) coordinó la realización de los
estudios del impacto económico de los productos de
investigación del INIFAP. En esta sección se
reproducen los resultados resumidos correspondientes al mejoramiento
genético del maíz; en secciones subsecuentes
los correspondientes al mejoramiento genético del trigo,
así como a la tecnología del sistema de siembra
del trigo en camas convencionales. En los dos primeros casos
hubo contribución del CIMMYT a través de la
utilización de su germoplasma mejorado, a la tercera
tecnología el CIMMYT contribuyó con diferentes
acciones en sus inicios.
Los indicadores utilizados en las evaluaciones
fueron los siguientes: el valor actual neto, la relación
beneficio-costo y la tasa interna de retorno. El valor actual
neto es la suma de los flujos netos del proyecto actualizados
a la tasa de interés social. La relación beneficio-costo
se obtiene dividiendo la suma del flujo de beneficios actualizados
entre la suma del flujo de costos totales actualizados. La
tasa interna de retorno reduce a cero el flujo corriente de
beneficios netos del proyecto (González-Estrada y Wood
2006).
Híbrido intervarietal HV-313.
El híbrido HV-313 es una cruza intervarietal que se
formó por el cruzamiento de la Población 49
(progenitor hembra) y el sintético Lucio Blanco (progenitor
macho). La Población 49 fue formada por el CIMMYT y
el sintético Lucio Blanco fue liberado por la UAAAN.
En la estimación de costos y beneficios
brutos de la investigación aportados por el híbrido
HV-313, sólo se consideraron los gastos de investigación
erogados en el proceso de formación, evaluación
y validación de la cruza, debido a que los progenitores
se formaron en el CIMMYT y la UAAAN. El híbrido se
ha mantenido en uso desde su liberación en 1985 y se
espera que esté vigente hasta el año 2010.
El impacto financiero a nivel agricultor
de esta variedad consiste en tres beneficios:
- Aumenta en 250 kg/ha los rendimientos
medios.
- Disminuye en 300 pesos por ha los costos
de producción.
- Es un híbrido de temporal para
ambientes de mediana y buena productividad.
La generación de la variedad intervarietal
de maíz HV-313 se llevó a cabo durante seis
años, con un gasto total de 62.7 millones de pesos
a precios del año 2002.
Indicadores de impacto. Los
beneficios económicos brutos en valores presentes inducidos
por la investigación agrícola que generó
la variedad HV-313 suman la cantidad de 390.9 millones de
pesos del año base 2002.
Considerando una superficie de 100,000 ha,
el valor actual neto del flujo anual de beneficios netos inducidos
por la variedad HV-313, generada por el INIFAP, es de 328.2
millones de pesos al año 2002. Esta es la contribución
neta del INIFAP al desarrollo económico de México,
a través del híbrido intervarietal HV-313. Los
beneficios económicos netos de esta aportación
tecnológica representan aproximadamente una tercera
parte del gasto anual del INIFAP en su conjunto.
La relación beneficio-costo es de
6.2, lo cual significa que por cada peso invertido en la generación
y difusión de esta variedad, el país obtuvo
6.2 pesos en beneficios económicos.
La tasa interna de retorno es del 19%, la
cual supera claramente tanto la tasa real de interés,
9.5%, como la tasa de rentabilidad social del capital libre
de riesgo en México: 15.7% (González-Estrada
y Wood 2006).
La gradual eliminación de los aranceles
y cuotas a las importaciones de maíz reduce el precio
interno, lo que representa beneficios para los consumidores
por la cantidad de 88.2 millones de pesos en valores presentes,
por lo que respecta al consumo de la producción de
maíz obtenida en las 100,000 ha sembradas con la variedad
HV-313. Estos beneficios, como es obvio, no son imputables
a la variedad evaluada aquí, sino a la política
de liberalización comercial de México. Sin embargo,
el uso de la variedad ha hecho posible que los beneficios
al consumidor que surgen de la baja del precio, no se den
a costa de los productores, sino del impacto de la variedad.
| Cuadro 2. Indicadores del
impacto de la variedad HV-313 en México,
2002=100. |
| |
|
| Gastos en investigación, difusión
y extensión (millones de pesos) |
62.7 |
| Beneficios actualizados (millones de pesos) |
390.9 |
| Valor actual neto (millones de pesos) |
328.2 |
| Relación beneficio-costo |
6.2 |
| Tasa interna de retorno (%) |
19.0 |
|
Arriba
Maíz para valles
altos
En los países en desarrollo, se siembran alrededor
de 6.2 millones de hectáreas de maíz de valles
altos (altitudes superiores a 1,800 msnm; Beck y Torres 2003),
incluyendo cerca de 2.0 millones de hectáreas en México,
principalmente en los estados de México, Puebla, Tlaxcala
e Hidalgo (Elías-Calles et al. 2003); el nivel de rendimiento
de maíces de valles altos es muy bajo (alrededor de
2 t/ha). Los programas públicos de mejoramiento en
México, en especial el INIFAP, han venido trabajando
en el desarrollo de híbridos para valles altos por
seis décadas (Espinosa et al. 1998), habiendo obtenido
el primer híbrido en 1950. Desde entonces los maíces
de altura son extremadamente susceptibles a la endocría,
teniendo dificultades para obtener generaciones avanzadas
en líneas endogámicas. Hasta años recientes,
muchos de los híbridos de altura provenían de
generaciones tempranas (S2-S3). A partir de 1985 el CIMMYT
ha puesto mayor énfasis en el mejoramiento para maíces
de valles altos en México utilizando nuevas metodologías,
como el germoplasma exótico con tolerancia a la depresión
por endocría, combinada con un sistema de selección
recurrente que incluye la endogamia, lo que aumentó
la probabilidad de extraer líneas endogámicas
vigorosas de poblaciones adaptadas a valles altos. La capacidad
combinatoria de estas líneas resultó buena,
como se determinó en investigaciones para obtener híbridos,
en colaboración entre el CIMMYT y el INIFAP. Los híbridos
resultantes fueron más tolerantes al frío que
los híbridos formados únicamente con líneas
del CIMMYT y más resistente al acame que los híbridos
formados solamente con líneas del INIFAP (Eagles y
Lothrop 1994).
El CIMMYT ha estado utilizando algunas generaciones
avanzadas de líneas endocriadas con el procedimiento
descrito, por lo que, a diferencia del germoplasma de valles
altos desarrollado por otras instituciones, el desarrollado
por el CIMMYT contribuye a obtener los niveles altos de heterosis
observados en cruzas entre estas líneas.
Hasta la fecha, el CIMMYT ha liberado 32
CML (líneas endogámicas de maíz del CIMMYT)
adaptadas a valles altos. Estas líneas CML participan,
muchas veces en combinaciones con germoplasma del INIFAP u
otras instituciones mexicanas, en no menos de 30 híbridos
comercialmente vendidos a agricultores en valles altos de
México. El desarrollo de excelentes líneas que
toleran la endogamia y que están adaptadas a valles
altos, representa un importante logro que contribuye a mejorar
la producción de maíz en México.
El Proyecto Oaxaca:
conservación de la diversidad del maíz
Descripción
del proyecto. En los Valles Centrales de Oaxaca, México,
el CIMMYT, en colaboración con el INIFAP, llevó
a cabo un proyecto dirigido a determinar la posibilidad de
aumentar la productividad del maíz y, al mismo tiempo,
conservar o mejorar la diversidad genética. Por medio
del proyecto, los agricultores tuvieron acceso a la diversidad
de variedades criollas (o locales) de maíz que existe
en la región; además, recibieron capacitación
en técnicas de manejo y selección de semilla,
y aprendieron a aplicar principios que los ayudarán
a conservar las características de las variedades que
consideran valiosas.
Para la ejecución del proyecto se
escogieron los Valles Centrales, donde los agricultores cultivan
maíz desde hace miles de años y conservan, hasta
la fecha, la diversidad de sus variedades criollas. Estos
materiales tienen un valor considerable para la agricultura,
más allá de los Valles Centrales, dado que han
contribuido a la generación de variedades mejoradas
tolerantes a la sequía, muy apreciadas en otras partes
de México.
La región, heterogénea desde
el punto de vista agroecológico, tiene una gran diversidad
étnica. Las comunidades continúan dando especial
importancia a su cultura indígena, incluyendo las distintas
formas de preparar el maíz, pero no existe garantía
de que los agricultores seguirán interesándose
por conservar la diversidad de sus variedades de maíz.
Por lo tanto, se determinó explorar opciones que sustenten
este interés, como por ejemplo, investigaciones científicas
que respondan a los intereses, necesidades y limitaciones
de los agricultores.
El proyecto estuvo conformado por tres componentes:
(1) diagnóstico, (2) realización y evaluación
de las intervenciones, y (3) evaluación de su impacto.
En la fase de diagnóstico, los investigadores
recolectaron muestras de las variedades locales consideradas
representativas de la diversidad del maíz en los Valles
Centrales. Para evaluar el comportamiento agronómico
y la diversidad morfológica de las variedades recolectadas,
se sembraron ensayos en campos de agricultores bajo el manejo
de los científicos (enfoque contractual).
Con base en los datos de la evaluación
agronómica y los votos de los agricultores, se seleccionaron,
para las “intervenciones”, 16 variedades criollas
y una variedad mejorada. En los Valles Centrales, el diagnóstico
reveló que los agricultores aprecian muchas características
de sus variedades, sobre todo las relacionadas con el consumo.
Se determinó que las características
que más aprecia la mayoría de los agricultores
en una variedad son: tolerancia a la sequía, resistencia
a las plagas de grano almacenado y la capacidad de producir
aun en los años menos favorables. Debido a los limitados
recursos del proyecto, sólo fue posible tratar de mejorar
estas características mediante prácticas más
eficientes de almacenamiento y de selección de semilla.
Para evaluar la heterogeneidad de las familias
campesinas en las comunidades y comprender mejor sus metas,
recursos y limitaciones, así como la variabilidad espacial
y temporal que afecta sus actividades agrícolas, se
efectuó un registro de la taxonomía local del
suelo y de los tipos o variedades de maíz, de la clasificación
local de los agricultores, del clima y del nivel de riqueza.
El diagnóstico mostró que las
prácticas utilizadas por los agricultores no satisfacían
sus necesidades y que la capacitación podía
contribuir a modificarlas. Las intervenciones consistieron
en: (1) dar a los agricultores acceso a la diversidad de variedades
criollas existentes en la región (los 17 materiales
seleccionados en los días de campo), (2) capacitarlos
en las técnicas de selección y manejo de semilla,
y (3) enseñarles principios que les ayuden a conservar
las características de las variedades que ellos consideran
valiosas.
Se establecieron parcelas de demostración
en las seis comunidades y se organizaron días de campo;
los agricultores que así lo deseaban compraron semilla
de los materiales que les interesaban. El objeto de darles
acceso a esta diversidad era facilitar su experimentación
con las variedades criollas.
Se estableció una serie de experimentos
con un subgrupo de agricultores escépticos, pero muy
motivados. Se impartieron en sus comunidades cinco sesiones
de capacitación, iniciando con una evaluación
de sus conocimientos de la reproducción del maíz
y de cómo se mejora este cereal. En las siguientes
sesiones se les transmitió los principios básicos
de la reproducción del maíz, los principios
de la selección de semilla en el campo y en el hogar
(incluyendo ejercicios prácticos en el campo), y los
principios y técnicas para almacenar semilla y grano.
Se presentaron diversas tecnologías de almacenamiento
y algunas fueron bien acogidas por muchos agricultores.
Resultados. Los resultados
indican que los agricultores desean se les dé acceso
a la diversidad y, especialmente, a tipos de maíz escasos;
los agricultores valoran distintas características
de sus variedades, especialmente las relacionadas con el consumo.
Entre las mujeres hay una especial demanda de maíces
de colores, sobre todo de los de colores más raros.
Es evidente que la diversidad aumenta cuando se tienen en
cuenta estas preferencias. Las actividades de capacitación
revelaron que en cuanto se les proporciona conocimiento, al
menos algunos productores muestran interés en probar
nuevas técnicas de manejo para la reproducción
del maíz.
Los resultados del proyecto produjeron gran
cantidad de información sobre: (1) los medios de subsistencia
de los pequeños productores de maíz; (2) las
prácticas locales de selección y manejo de semillas;
(3) los conocimientos de los agricultores en materia de la
reproducción del maíz; y (4) la importancia
de las costumbres de consumo. Asimismo, la investigación
contribuyó sustancialmente a entender mejor los mecanismos
de manejo de los recursos genéticos de especies locales,
así como lo que motiva a las personas que los manejan
y los retos que éstas enfrentan.
El proyecto ayudó a los investigadores
del CIMMYT a identificar características clave que
podrían ser objeto de futuros programas genotécnicos.
Los agricultores mencionaron numerosos aspectos deseables
del maíz, como por ejemplo: características
agronómicas (estabilidad de rendimiento, tolerancia
a sequía y resistencia a plagas y enfermedades); de
consumo (calidad para la elaboración de alimentos como
tortillas y bebidas); y económicas (características
de grano que satisfacen las demandas del mercado).
Impacto del Proyecto
Oaxaca
La evaluación de los impactos del proyecto incluye
la encuesta base y el monitoreo de una muestra de los agricultores
que participaron en cada intervención. El monitoreo
consistió en entrevistar sistemáticamente a
los agricultores de la muestra. En las entrevistas se habló
de su participación y de las ventajas y desventajas
que ésta conlleva. Los científicos y los agricultores
establecieron una serie de indicadores de impacto. Por último,
todos los participantes fueron clasificados según su
nivel económico (clasificación según
el nivel de riqueza) a fin de evaluar la distribución
de éstos y de los impactos según su estatus
socioeconómico. El monitoreo más reciente se
llevó a cabo en el 2006, con los componentes que se
describen a continuación.
Variedades de maíz. En 2006, el 27.5%
de productores en el área todavía sembraba maíz
derivado del proyecto. El 44% de aquellos que todavía
tenían este material había participado en el
proyecto; además, el 5.8% de los productores que no
participaron también reportó que tenía
maíz obtenido del proyecto, indicio de una difusión
natural de productor a productor.
Hoy día, muchos agricultores todavía
siembran variedades de maíz obtenidas de cruzas ocurridas
en el campo o de mezclas entre criollos y selecciones del
CIMMYT. Las selecciones del CIMMYT eran variedades locales
que habían sido seleccionadas por los agricultores
durante el proyecto. Las ventajas de tales selecciones, percibidas
por los agricultores, se relacionan con el consumo, un mayor
número de tipos de maíz disponible para ellos
y mayores rendimientos.
Tecnología postcosecha del
maíz (silos). El 17.5% de agricultores tiene
por lo menos un silo; más de la mitad de los que compraron
sus silos lo hizo gracias a un proceso facilitado por el CIMMYT.
Los silos fueron adoptados debido a que son bastante fáciles
de usar, no son muy caros y sustituyen bien las prácticas
locales. Por otra parte, responden a las necesidades más
inmediatas de los agricultores de reducir las pérdidas
de semilla y asegurar el consumo de forma económica.
Los silos se convirtieron en una opción que contribuye
a la seguridad alimentaria de los pobres. Su difusión
constituye, además, un interesante modelo de adopción
de agricultor a agricultor, pues fueron los agricultores más
jóvenes, con mayor nivel educativo, y los que están
bien informados sobre los programas de apoyo, quienes adoptaron
los silos.
Desarrollo de capacidades.
Los participantes en el proyecto recibieron capacitación,
principalmente en temas como la polinización abierta,
diferentes tipos de maíz criollo, métodos alternativos
de almacenamiento de semilla y el uso de agroquímicos.
Cabe señalar que las técnicas de selección
en campo aprendidas durante el proyecto fueron aplicadas en
grado moderado, ya que la práctica requiere mucha mano
de obra, comparada con las prácticas tradicionales.
Diversidad de maíz.
En 2006, la mayor parte de agricultores todavía prefería
cultivar maíz blanco por su tolerancia a la sequía,
y por sus ventajas en la comercialización y el consumo.
Los agricultores no reportaron grandes pérdidas de
poblaciones de maíz en la última década.
Una variedad del proyecto fue considerada como buena, tanto
para el consumo humano como para forraje. El maíz mejorado
es cultivado sólo en la comunidad más avanzada.
La adopción de selecciones del CIMMYT fue más
frecuente en la comunidad más remota y menos conectada
al mercado, donde la mayoría de los agricultores son
pobres.
Así, los impactos cuantificados del
proyecto fueron, en algunos aspectos, muy positivos (silos)
o positivos (la adopción de variedades de maíz);
en otros aspectos fueron variables (los efectos de la capacitación).
A éstos, deben añadirse el impacto no cuantificado,
pero positivo, y los beneficios adicionales aportados por
la generación de conocimientos acerca de la diversidad
del maíz y los métodos de investigación
participativa desarrollados para la comunidad científica.
Arriba
Maíz con alta
calidad proteínica (QPM)
En 1963, en la Universidad de Purdue se descubrió,
entre un conjunto de razas andinas de maíz, una muestra
con un gene peculiar que aumentaba considerablemente las concentraciones
en grano de lisina y triptófano, aminoácidos
componentes esenciales de las proteínas en el ser humano,
las aves de corral y los cerdos. El gene fue llamado opaco-2
porque confiere a los granos una apariencia opaca y amilácea.
El genotipo original del maíz portador
del gene opaco-2 estaba asociado con rendimientos
bajos y sensibilidad a muchas plagas y enfermedades.
En
1970, un joven científico, originario de la India,
inició trabajos en el laboratorio de calidad de proteína
de cereales del CIMMYT con el objetivo de desarrollar genotipos
de maíz que tuvieran el gene opaco-2 pero
con características agronómicas aceptables y
buena calidad de grano. De 1970 a 1990, con el apoyo del Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Surinder
K. Vasal y la química mexicana Evangelina Villegas
utilizaron novedosas técnicas de selección en
el campo y el laboratorio con el fin de incorporar una serie
de genes especiales que contrarrestaban los efectos secundarios
indeseables del gene opaco-2. Villegas y su grupo
analizaban cada año el contenido de aminoácidos
de unas 20,000 muestras de grano. Entre 1982 y 1983, mediante
el empleo de genes modificadores, estos científicos
lograron cambiar por completo la apariencia del grano de maíz
con el gene opaco-2, mejorar su rendimiento, solucionar
los demás problemas agronómicos y, al mismo
tiempo, mantener la calidad de proteína. Así
se generó un producto nuevo llamado maíz con
calidad de proteína (QPM, por sus siglas en inglés).
El maíz QPM es semejante al maíz
normal en sus características agronómicas, su
rendimiento y la calidad física de su grano, pero tiene
casi el doble de lisina y triptófano y un contenido
de aminoácidos generalmente más equilibrado,
lo cual aumenta su valor nutritivo. El maíz QPM es
especialmente adecuado para los agricultores muy pobres cuya
principal fuente de nutrientes es el maíz. También
tiene buen potencial como ingrediente en las fórmulas
alimenticias para los cerdos y las aves de corral.
En el último decenio, con el patrocinio
de la Fundación Nipona, el CIMMYT y sus colaboradores
han generado y promovido las variedades e híbridos
QPM, que hoy día se siembran en 25 países en
desarrollo.
A fines de los años 80 y 90, los mejoradores
del CIMMYT Magni Bjarnason y Kevin Pixley se basaron en la
labor de Villegas y Vasal para desarrollar variedades de QPM
con alto rendimiento. Más recientemente, el mejorador
del CIMMYT Hugo Córdova y sus colegas generaron híbridos
de QPM con alto potencial de rendimiento, los cuales han ensayado
y promovido por todo el mundo. El aumento en el rendimiento
de los nuevos híbridos de QPM (en promedio 10% más
que el de los híbridos comerciales locales) ha captado
la atención de los mejoradores y los encargados de
formular políticas en muchos países en desarrollo
(Córdova 2001).
Antecedentes del desarrollo
de maíz QPM para México
En México, los trabajos orientados a desarrollar maíz
QPM, se han realizado desde 1996, gracias a la estrecha colaboración
entre el CIMMYT y el INIFAP (Espinosa et al., 2005). Los objetivos
de estos trabajos fueron: formar maíces QPM para contribuir
a reducir el problema de la desnutrición, particularmente
entre la población rural, y mejorar la dieta de aves
y ganado de la creciente industria pecuaria del país.
En 2001, se obtuvo una primera generación de híbridos
de cruza simple, trilineal y varietal, así como variedades
de polinización libre, con alto potencial de rendimiento,
buenas características agronómicas y amplia
adaptación a diversas regiones. Esta primera generación
se comparó con materiales comerciales de endospermo
normal en cuanto a los aspectos físicos y nutrimentales
del grano. Asimismo, se comparó la aptitud de estos
materiales sometiéndolos al proceso de nixtamalización
y examinando las propiedades físicas y sensoriales
de la tortilla elaborada con ellos.
Otro esfuerzo importante del INIFAP ha sido
generar información sobre la adaptación de maíces
QPM tanto del INIFAP (los ya mencionados, más nuevas
cruzas trilineales experimentales) como de empresas privadas
en las principales regiones maiceras del país (Polanco
y Flores 2008).
Aportación
tecnológica de los maíces QPM
La creación de una nueva variedad de cualquier especie
requiere una gran inversión económica y al menos
12 años de constante selección, derivación
de líneas, formación de híbridos, evaluación
y selección de mejores materiales. Se necesitan otros
años más para la validación comercial,
incremento de progenitores, producción de semilla y
distribución comercial del producto final. En resumen,
para ver los resultados de estos esfuerzos deben pasar por
lo menos 20 años. Por ello, el haber obtenido, desarrollado
y promovido el uso extenso de más de 30 maíces
QPM, liberados entre 1999 y 2001, es una aportación
tecnológica extraordinaria, lograda por numerosos científicos
del CIMMYT, quienes generaron las líneas progenitoras
y las combinaciones de todos los híbridos que ahora
están disponibles en México.
Los materiales liberados por el INIFAP para
su uso en México incluyen híbridos simples,
híbridos trilineales, variedades sintéticas
e híbridos varietales. Aunque la mayoría son
de grano blanco, también se cuenta con tres materiales
de grano amarillo y una variedad que puede usarse como forrajera
para ensilar. En el año 2000, se sembraron con estos
materiales 70 mil hectáreas en 20 estados de la República
Mexicana (Espinosa et al. 2005).
Adaptación
de los materiales QPM
La estrategia de convertir líneas básicas de
maíz normal a QPM se ha llevado a cabo en los estados
de Sonora, Veracruz, Guanajuato, Chiapas y Guerrero. A la
vez se han derivado nuevas líneas QPM a partir de sintéticos
o de los híbridos de la primera generación;
además, se ha buscado convertir variedades nativas
regionales y se han obtenido variedades QPM de Pepitilla,
Bolita, Zapalote Chico, Olotón, Comiteco, Tuxpeño
supertardío, V-531 y VS-535. El INIFAP ahora dispone
de productos intermedios para valles altos. Los nuevos materiales
descritos contienen en promedio 70% más lisina y triptófano
que el maíz normal y mejores características
agronómicas que sus versiones originales (Polanco y
Flores 2008).
Se pretende que los materiales convertidos
a QPM sean semejantes a los utilizados por el agricultor,
con rendimientos similares o superiores y con buena calidad
proteínica (Espinosa et al. 2005).
Perspectivas de la
producción comercial de los maíces QPM
Más de 40 años después del descubrimiento
del gene opaco-2, cada día se avanza en diversos
países en el cultivo de materiales QPM, que ofrecen
a la población maíz con mejor calidad proteínica
y ventajas agronómicas.
En la actualidad, se incorpora el esquema
de androesterilidad y capacidad restauradora a los progenitores
de híbridos QPM, con el propósito de facilitar
la producción de semilla, promover las pequeñas
empresas de semilla y apoyar las asociaciones de productores.
Asimismo, se desarrollan nuevos híbridos y variedades
con ventajas sobre la primera generación de materiales
QPM (Espinosa et al. 2005).
Arriba
Impacto
del maíz QPM en México
Pese a que no se ha llevado a cabo un estudio formal y detallado
del impacto del maíz QPM, que tiene poco tiempo de
estar disponible, se presentan aquí dos evaluaciones
de impacto, llevadas a cabo en dos de las zonas más
pobres del país, localizadas en los estados de Hidalgo
y Guerrero. Los resultados hacen evidentes las ventajas del
uso del maíz QPM para aliviar la pobreza y desnutrición
en este tipo de regiones en nuestro país.
Evaluación del maíz
QPM en la Huasteca Hidalguense. A partir del año
2004, el INIFAP lleva a cabo un proyecto denominado “Impacto
del maíz QPM en la producción, en la nutrición
humana y animal en la Huasteca Hidalguense”. A continuación
se reproduce un resumen de la evaluación del proyecto
efectuada por Pérez Camarillo et al. (2007).
El estado de Hidalgo cuenta con una superficie
de 2,098,700 ha, de las cuales 618,532 son destinadas a las
actividades agrícolas, lo que representa el 29.5% del
área total. De la superficie agrícola se establecen
con maíz 253,016 ha (40.9%), de las cuales el 89.7%
(227,021 ha) se siembran en el ciclo primavera-verano y el
resto (10.3%) en otoño-invierno.
La región de la Huasteca Hidalguense
tiene suelos de fertilidad moderada tendientes a la acidez
y una precipitación pluvial que varía entre
1,500 y 1,750 mm anuales. Se siembran con maíz un total
de 31,154 ha, lo que representa el 13.7% de la superficie
dedicada a este cultivo en el estado. En esta región,
el maíz se siembra totalmente bajo condiciones de temporal.
El rendimiento promedio es de 1.95 t/ha, debido a que el nivel
tecnológico es limitado. Los productores sólo
utilizan semillas criollas y bajas densidades de siembra,
no aplican fertilizantes químicos y hacen poco uso
de abonos orgánicos. Además, su manejo de herbicidas
e insecticidas es deficiente y la cosecha se realiza manualmente.
Aunado a ello, las comunidades enclavadas
en esta región se caracterizan por ser de alta o muy
alta marginación, y los problemas de desnutrición
infantil son de importantes a severos. Por lo anterior, el
gobierno del estado, con el objetivo de disminuir esta problemática,
ha implementado programas que incluyen productos como la soya
y el amaranto, entre otros, sólo que estos productos
no fueron del agrado de la gente. Por consiguiente, los maíces
de alto contenido proteínico (QPM) son una opción
viable para la nutrición humana y animal por la calidad
de aminoácidos que posee. El objetivo del trabajo realizado
fue evaluar las ventajas del maíz QPM en la producción,
y en la nutrición humana y animal en la Huasteca Hidalguense,
donde se realizaron las actividades descritas enseguida.
Validación de parcelas de
maíz QPM. En este estudio, realizado en la
escuela secundaria técnica de Metztitlán, Hgo.,
se evaluaron los híbridos QPM H-519C y H-553C, y la
variedad de grano amarillo VAC-600, con base en las variables
agronómicas y el rendimiento de grano ajustado al 14%
de humedad.
Módulo de Seguimiento a la
Nutrición de Niños en El Moreno, Huejutla, Hidalgo.
El INIFAP, en coordinación con la Secretaría
de Salud de Hidalgo, la SAGARPA y el Instituto Tecnológico
de Huejutla, Hgo. (ITH), puso en marcha este módulo
el 2 de diciembre del 2004. El módulo dio seguimiento
a un total de 78 niños; de éstos, 32 consumieron
maíz QPM y 46 consumieron maíz normal. Los niños
se dividieron en dos estratos: los menores de cinco años
y los que tenían de cinco a diez años. Se distribuyeron
los dos tipos de maíz mes con mes. El impacto nutricional
en los niños se observó por medio de las mediciones
de peso y talla efectuadas mensualmente. Estos datos fueron
capturados en una hoja de cálculo que permitió
evaluar el porcentaje de desarrollo de cada niño y
su cambio de grado.
Evaluación del impacto en
la ganancia de peso en animales de traspatio. Esta
evaluación, con una duración de 90 días,
se efectuó en la unidad porcina del ITH bajo la supervisión
del INIFAP. Se utilizó un total de 16 lechones con
un peso vivo promedio de 11 kg y una edad promedio de 45 días.
Se analizó la ganancia de peso, empleando dos tratamientos:
se alimentaron cinco hembras de la raza Landrace y tres machos
de la cruza Yorkshire x Landrace con maíz QPM e igual
número de animales de esas características con
maíz normal. En ambos tratamientos, se les suministró
diariamente el maíz a los animales y se les dio libre
acceso a él.
Impactos. Los tres estudios
antes descritos produjeron, respectivamente, los siguientes
impactos:
- Los genotipos evaluados de maíz
QPM mostraron tener un mejor rendimiento en comparación
con el testigo; sobresalió el híbrido H-519C,
con un rendimiento de 7,400 kg/ha.
- En dos años de evaluación
del 2004 al 2006 en el módulo de seguimiento a la
nutrición de niños, se obtuvieron resultados
significativos. De un total de 32 niños que consumieron
maíz QPM, 13 (40.6%) lograron pasar de un grado mayor
de desnutrición a un grado menor; para el estrato
de menores de cinco años, se obtuvo un impacto de
un 62.5% y, para el estrato de 5 a 10 años, un impacto
del 19%.
- Los lechones alimentados con maíz
QPM obtuvieron una ganancia de peso de 4.15 kg; los alimentados
con maíz normal sólo aumentaron 1.36 kg. Estas
cifras denotan que la ganancia de peso de los lechones que
consumieron el maíz QPM fue superior en un 22.75%.
Asimismo, los lechones alimentados con maíz QPM mostraron
mejor comportamiento, menores problemas sanitarios y un
mejor desarrollo muscular.
Evaluación del maíz QPM en
el estado de Guerrero
Híbrido H-537 C (QPM), bajo
labranza de conservación en zonas de ladera y aplicación
de biofertilizantes. La lucha de los productores
por subsistir en las zonas rurales marginadas del estado de
Guerrero, propició la búsqueda de alternativas
para lograr incrementar los rendimientos de maíz y
su calidad nutricional. En estas zonas, catalogadas como de
bajo a mediano potencial productivo, los agricultores practican
su agricultura tradicional y siembran principalmente para
el autoconsumo.
El híbrido de maíz QPM H-537
C ha sido adoptado en las regiones de Costa Chica, montaña,
centro y norte del estado de Guerrero. La tecnología
fue transferida a partir del año 2003 por la empresa
denominada Servicios de Consultoría en Agronegocios
Integrales, S.C.
En el año 2005, adoptaron la tecnología
590 productores de las diferentes regiones, caracterizados
por un bajo poder adquisitivo, pocas fuentes de empleo, bajo
nivel de escolaridad y alto grado de analfabetismo. Los productores
se agruparon en sectores de trabajo y en conjunto completan
1000 ha. El establecimiento de parcelas demostrativas y capacitación
especializada para el manejo de la tecnología fue apoyado
por la Fundación Produce Guerrero.
Impactos
- Se obtuvieron rendimientos de 4.5
t/ha, es decir, 3 toneladas más que el rendimiento
del sistema tradicional (1.5 t/ha).
- Se capacitaron los productores adoptantes
en el manejo de la tecnología y se especializaron
ocho técnicos.
- Se cosechó maíz con mayor
calidad nutricional para el autoconsumo.
- Si el productor adoptante Tipo (autoconsumo
con superficie menor a una hectárea) vendiera los
excedentes de cosecha obtenidos por haber adoptado la tecnología
en una superficie equivalente a una hectárea, obtendría
ingresos adicionales hasta de $5,000 MN.
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El CIMMYT en el
contexto mundial
México y el CIMMYT

Referencias
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