El agricultor peruano Virgilio Medina Bautista y su esposa pagan la escuela de sus dos hijos con lo que obtienen de su producción de maíz y café, que cultivan en su finca de 12 hectáreas. Después de haber ensayado otras variedades e híbridos de maíz, siembra Marginal 28 (en la foto) porque "...es buen maíz y rinde bien."

Maíz para los agricultores de las zonas marginales

Marginal 28, una variedad de maíz generada por el CIMMYT e instituciones de investigación del Perú, supera las expectativas de los agricultores de ese país.

En una ladera que forma parte de los más de 3,000 kilómetros de la Amazonia o selva amazónica, que comienza en Perú, atraviesa el Brasil y llega al Atlántico, el agricultor Virgilio Medina Bautista, bajo el sofocante calor del ecuador, deshierba su sembradío de maíz. Normalmente, él y su esposa, Sabina Bardales, se levantan antes del amanecer, preparan comida para sus jornaleros y salen al campo, donde trabajan todo el día; regresan a su hogar aproximadamente a las 9:00 pm. "Cuando venimos a trabajar, traemos nuestro almuerzo y muchas ganas de trabajar”. “La vida es difícil pero, para la gente que no tiene estudios, no hay otra opción.”

Al igual que el 90% de los agricultores en esta región del Perú –zonas de tierras bajas al este de los Andes conocidas como la “selva”–, y muchos otros en las llanuras costeras o valles interandinos, Medina siembra Marginal 28. Esta variedad de maíz de polinización abierta, generada conjuntamente por el Perú y el CIMMYT en la década de los 80, es conocida por sus altos rendimientos y amplia adaptación. Rinde dos o tres veces más que el promedio de la variedad local a la que sustituyó y crece bien en diferentes ambientes. “Las empresas privadas han intentado introducir híbridos de maíz aquí pero su rendimiento es de sólo seis toneladas por hectárea", comenta Edison Hidalgo, investigador de maíz del Instituto Nacional de Investigación Agrícola (INIA), Estación Experimental El Porvenir, cuyo personal ayuda a diseminar prácticas agrícolas productivas en toda la región. “En condiciones similares de manejo, Marginal 28 rinde eso o más; además, por ser una variedad de polinización abierta, los agricultores no tienen que comprar semilla nueva para cada ciclo de cultivo."

Luis Narro, investigador de maíz del CIMMYT en América del Sur, originario del Perú, quien contribuyó al desarrollo de Marginal 28, opina que la adaptación y los usos de la variedad han superado por mucho las expectativas. "Es esta la variedad que más se siembra en las zonas selváticas: áreas marginales de tierras bajas, caracterizadas por suelos improductivos, abundantes malezas y sequía frecuente, por mencionar algunas limitantes", comenta Narro. “Sin embargo, recientemente estuve en la estación de Ayacucho, a más de 2,700 metros de altura en los Andes, y ví campos de producción de semilla de Marginal 28 donde los rendimientos podrían alcanzar hasta siete toneladas por hectárea. Los agricultores de las zonas selváticas la utilizan principalmente para alimentar a los animales o para exportarla a la costa, en tanto que los de la costa la siembran porque la semilla es relativamente económica y produce forraje de buena calidad para su ganado lechero. En los Andes, el grano se utiliza para alimentos y antojitos.

Su adaptabilidad se puede explicar en parte por su genealogía genéticamente diversa, la cual entre sus progenitores incluye una variedad conocida en todo mundo, de origen tailandés. “Esto indica parte del valor de una organización de carácter internacional como el CIMMYT, que puede combinar las contribuciones de sus colaboradores a fin de generar productos útiles para los pequeños agricultores", asevera Narro.

¿Podrán los agricultores dejar de talar las selvas?

El agricultor Jorge Dávila Dávila cree que se necesitará más ayuda del exterior, en caso de que los agricultores de la región comiencen a practicar una agricultura sin riesgos para el medio ambiente. “Para detener la destrucción de la zona selvática, necesitamos una propuesta que nos permita vivir de nuestras fincas."

A pesar de los evidentes beneficios de Marginal 28, los agricultores peruanos continúan enfrentando problemas, como los cambios en los mercados, el aumento de los costos de producción y los bajos precios del maíz. El agricultor Jorge Dávila Dávila, de Fundo San Carlos, Provincia de Picota, en la región amazónica del Perú, cultiva maíz, algodón, banana y frijol en su granja de 10 hectáreas. Dado que se encuentra relativamente lejos de la carretera transandina que lleva a la costa, donde el maíz tiene una fuerte demanda para alimentar aves de corral, los intermediarios le pagan solo US70 por tonelada de grano, precio muy por debajo de su valor en el mercado mundial. “El maíz no es rentable; es por eso que muchos agricultores aquí están endeudados", señala. “No pueden llevar su maíz a las empresas locales, donde les pagarían un mejor precio, porque tienen que entregarlo a los intermediarios que les suministran insumos.”

A diferencia de muchos otros agricultores, Dávila logra sus objetivos trabajando con ahínco y aplicando lo que él llama "método sistemático" para la agricultura. Muchas personas en la región practican la roza y quema en matorrales para eliminar la maleza, utilizan los terrenos durante dos o tres ciclos, hasta que la fertilidad del suelo declina, y luego se trasladan a otros lugares. Sin embargo, Dávila ha permanecido ocho años en los mismos campos. “Les digo a mis vecinos que no destruyan su selva”, comenta. “He visto que si no talamos, llueve." Con apoyo de investigadores del INIA, como Hidalgo, Dávila ensaya prácticas de la agricultura de conservación. Por ejemplo, en una de las parcelas, piensa dejar los residuos del maíz en la superficie del suelo y sembrar directamente el próximo cultivo, sin labrar. La investigación que realizan el CIMMYT y sus colaboradores ha demostrado que esta práctica puede reducir los costos de producción, captar y conservar la humedad del suelo, y mejorar su calidad.

Si desea más información, diríjase a Luis Narro (l.narro@cgiar.org)

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May, 2005