Auxiliado por dos técnicos y ante
la atenta mirada de su colega Richard Threthowan, Bergvinson
tira de la base de una planta de trigo con un pedazo del tubo
interno de una cámara, atada a una balanza electrónica,
con la cual registrará la fuerza máxima que
se necesita para extraer el sistema radicular. |
Buenas perspectivas para combatir el acame del trigo
Las técnicas aplicadas al maíz pueden
generar mejores trigos.
Los productores de trigo no quieren que sus plantas
se caigan antes de recoger la cosecha. El acame o vuelco se produce
cuando el peso del grano aumenta demasiado y la planta no puede
soportarlo. En consecuencia, la planta se dobla completamente y
hay pérdida en los rendimientos. En los sistemas de producción
de alto rendimiento, donde los agricultores pueden aplicar fertilizantes
nitrogenados y agua, la espiga se vuelve tan pesada que la planta
puede llegar a caerse. Producir trigo con grandes espigas y resistencia
al acame son ambos objetivos del programa de fitomejoramiento del
CIMMYT.
David Bergvinson es especialista en plagas del maíz,
en cuyo cultivo el acame representa también un problema,
que los insectos pueden exacerbar si dañan el sistema radicular
de las plantas. Los investigadores han generado varias técnicas
para medir la fuerza de las raíces del maíz. Bergvinson
decidió probar en el trigo una técnica aplicada al
maíz.
"La variedad le dá sabor a la vida",
comenta Bergvinson, respecto al cambio que realiza en este experimento,
de maíz a trigo. "Con frecuencia damos por hecho que
tenemos técnicas establecidas en el cultivo al que nos dedicamos
y no nos preocupamos por investigar cómo podrían aplicarse
para abordar problemas importantes en otros cultivos".
Para probar la resistencia del tallo, Bergvinson
utiliza un penetrómetro (medidor de fuerza) para tejidos,
que él mismo adaptó para lograr mayor precisión
al medir el frágil tallo del trigo. "Afortunadamente,
habíamos creado un sistema, mediante nuestro trabajo
en el campo y en plagas de almacenamiento en el maíz,
que podía adaptarse al trigo", señala. |
Junto con su colega, el mejorador de trigo Richard
Trethowan, Bergvinson utilizó una balanza electrónica
para medir la resistencia de la corona –donde las raíces
se ramifican y penetran el suelo– tirando verticalmente de
la planta hasta que la desenraizó. Además, probaron
la resistencia del tallo en la base de la planta.
En este experimento, literalmente pionero, la teoría
de Bergvinson y Trethowan es que el trigo con buen comportamiento
–el que muestra más fuerza al ser desenraizado–
resistirá también el acame. Hasta ahora han ensayado
50 líneas de trigo en tres de las estaciones experimentales
del CIMMYT en México, todas con diferentes condiciones medio
ambientales y tipos de suelo. El próximo ciclo esperan confirmar
los resultados con más pruebas en la estación cercana
a Ciudad Obregón.
Si bien los resultados no son definitivos, parece
que los trigos sintéticos, mejorados a partir de trigo duro
y sus parientes silvestres, tuvieron buen comportamiento en ambas
pruebas. Esto no nos sorprende, pues los sintéticos son conocidos
ya por su capacidad de mantenerse erguidos hasta con pesadas espigas.
Las líneas de trigo que se sabe que sucumben al acame tuvieron
un comportamiento pobre en las pruebas, lo cual indica que esta
medida relativamente directa podría ser una buena opción
para identificar y eliminar los trigos propensos al acame en el
programa de mejoramiento.
Para más información, póngase
en contacto con David Bergvinson (d.bergvinson@cgiar.org).
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