CIMMYT E-Boletín, vol 3 no. 7, Julio 2006

Barrenadores que no se dejan ver

Los barrenadores del tallo causan daños desde adentro, ocultándose de depredadores
naturales y de los agricultores.

Convencer a los agricultores de escasos recursos, que no están dispuestos a correr riesgos, de adoptar una buena tecnología es bastante difícil cuando pueden ver al enemigo, pero ¿qué pasa si éste no está a la vista?

Los productores de maíz en África luchan cada día para proteger sus cosechas de las plagas. Algunas son obvias y relativamente fáciles de controlar. Por ejemplo, se le pueden arrojar piedras a un a un mandril cuando viene a buscar comida, y los espantapájaros y las hondas detienen a las aves.

Sin embargo, una de las plagas más nocivas, causa estragos de manera silenciosa, casi invisible para los agricultores. Las polillas que propagan una clase de plagas llamada barrenadores del tallo depositan sus huevecillos por la noche, en la parte inferior de las hojas emergentes de las jóvenes plantas de maíz. Al salir de los huevecillos, las orugas se desplazan rápidamente al tallo mismo, libres de todos los depredadores, entre ellos, los agricultores.

“Muchos agricultores kenianos ni siquiera saben que en sus campos existe ese problema. No obstante, los insectos les ocasionan importantes pérdidas en sus cosechas, del orden de 400,000 toneladas cada año”, dice el fitomejorador de maíz del CIMMYT Stephen Mugo.

Comenta que dado su comportamiento sigiloso, a veces se les concede menos importancia que a otras plagas que sí son visibles, como por ejemplo, los gusanos cortador o trozador, soldado, elotero o choclero y los escarabajos. Las plagas de grano almacenado, como los escarabajos y el gorgojo, junto con los hongos tienen un alto grado de importancia, porque sus efectos se detectan fácilmente. “Habitualmente, los agricultores atribuyen a estas plagas el daño a sus cosechas y no a su enemigo "invisible", el barrenador del tallo", puntualiza Mugo.

Mary Ngare aplicó el pesticida equivocado y demasiado tarde. Los agricultores sin recursos raramente tienen la opción de elegir el mejor método de control.

Los pesticidas químicos podrían controlar las dos principales especies de barrenadores en el sur de África, afirma la Dra. Macharia Gethi, Directora del Centro Embú del Instituto Keniano de Investigación Agrícola (Kenya Agricultural Research Institute (KARI)). “Los huevecillos son depositados en cuanto emergen las plántulas, unos 15 días después de la siembra, y es cuando debe aplicarse el pesticida". Pero esto raramente ocurre. “Aun los agricultores que saben de los barrenadores se dan cuenta del daño cuando ya es muy tarde para aplicar químicos". Lo que necesitamos es una tecnología basada en la semilla", comenta Mugo.

En Muconoke, un poblado de Embu ubicado en la zona árida de altitud media del este de Kenia, los agricultores conocen el problema de los barrenadores y tratan de combatirlos. Elizabeth Njura tiene que distribuir su exiguo presupuesto para comprar maíz, fertilizante e insecticida. “Si quiero tener una buena cosecha, no me queda más que comprar las tres cosas", explica. Los pequeños agricultores como Njura cuentan con poco dinero para comprar los insumos que necesitan y no tienen información confiable acerca del uso de pesticidas. En consecuencia, los barrenadores ocultos crecen sin problema en los tallos, privando de nutrientes a las plantas. Mary Ngare dice que también está decepcionada de su cosecha de maíz, a pesar de que aplicó el único pesticida que tenía para deshacerse de los barrenadores. Desafortunadamente, el pesticida que tenía a mano era para tratar semilla y, además, lo aplicó demasiado tarde, cuando los barrenadores ya habían invadido los tallos de maíz.

Mugo está convencido de que si se agrega la tecnología de resistencia en la semilla misma, sea por medio de mejoramiento convencional o con técnicas biotecnológicas, los agricultores conseguirán variedades mucho menos susceptibles a los barrenadores.

Elizabeth Njura (izquierda) con su nieta
y su vecina, Joyce Marigu.

Con financiameinto de la Fundación Syngenta para la Agricultura Sustentable (Syngenta Foundation for Sustainable Agriculture) y la Fundación Rockefeller (Rockefeller Foundation), el CIMMYT colabora con el Instituto Keniano de Investigación Agrícola ( Kenya Agricultural Research Institute (KARI)) en el desarrollo de variedades de maíz resistentes a los dos barrenadores más importantes en Kenia (Chilo partellus y Busseola fusca), utilizando mejoramiento convencional y biotecnología. Esta labor, coordinada por Mugo, es parte del proyecto de Maíz Resistente a los Insectos para África (Insect Resistant Maize for Africa (IRMA)).

“El maíz resistente a los ataques de los barrenadores del tallo ahorrarían el trabajo de estar probando pesticidas y acabarían con el problema", dice Mugo. Le da mucho gusto saber que seis variedades mejoradas por métodos convencionales como parte del proyecto se sembraron en ensayos nacionales de comportamiento, y cree que algunas de ellas llegarán a manos de los pequeños agricultores en un futuro cercano.

Si desea más información, póngase en contacto con Stephen Mugo (s.mugo@cgiar.org)

 
Julio
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July, 2006