| Barrenadores que no se dejan ver

Los barrenadores del tallo causan daños
desde adentro, ocultándose de depredadores
naturales y de los agricultores. |
Convencer a los agricultores de escasos recursos,
que no están dispuestos a correr riesgos, de adoptar una
buena tecnología es bastante difícil cuando pueden
ver al enemigo, pero ¿qué pasa si éste no está
a la vista?
Los productores de maíz en África luchan
cada día para proteger sus cosechas de las plagas. Algunas
son obvias y relativamente fáciles de controlar. Por ejemplo,
se le pueden arrojar piedras a un a un mandril cuando viene a buscar
comida, y los espantapájaros y las hondas detienen a las
aves.
Sin embargo, una de las plagas más nocivas,
causa estragos de manera silenciosa, casi invisible para los agricultores.
Las polillas que propagan una clase de plagas llamada barrenadores
del tallo depositan sus huevecillos por la noche, en la parte inferior
de las hojas emergentes de las jóvenes plantas de maíz.
Al salir de los huevecillos, las orugas se desplazan rápidamente
al tallo mismo, libres de todos los depredadores, entre ellos, los
agricultores.
“Muchos agricultores kenianos ni siquiera saben
que en sus campos existe ese problema. No obstante, los insectos
les ocasionan importantes pérdidas en sus cosechas, del orden
de 400,000 toneladas cada año”, dice el fitomejorador
de maíz del CIMMYT Stephen Mugo.
Comenta que dado su comportamiento sigiloso, a veces
se les concede menos importancia que a otras plagas que sí
son visibles, como por ejemplo, los gusanos cortador o trozador,
soldado, elotero o choclero y los escarabajos. Las plagas de grano
almacenado, como los escarabajos y el gorgojo, junto con los hongos
tienen un alto grado de importancia, porque sus efectos se detectan
fácilmente. “Habitualmente, los agricultores atribuyen
a estas plagas el daño a sus cosechas y no a su enemigo "invisible",
el barrenador del tallo", puntualiza Mugo.

Mary Ngare aplicó el pesticida equivocado
y demasiado tarde. Los agricultores sin recursos raramente
tienen la opción de elegir el mejor método de
control. |
Los pesticidas químicos podrían controlar
las dos principales especies de barrenadores en el sur de África,
afirma la Dra. Macharia Gethi, Directora del Centro Embú
del Instituto Keniano de Investigación Agrícola (Kenya
Agricultural Research Institute (KARI)). “Los huevecillos
son depositados en cuanto emergen las plántulas, unos 15
días después de la siembra, y es cuando debe aplicarse
el pesticida". Pero esto raramente ocurre. “Aun los agricultores
que saben de los barrenadores se dan cuenta del daño cuando
ya es muy tarde para aplicar químicos". Lo que necesitamos
es una tecnología basada en la semilla", comenta Mugo.
En Muconoke, un poblado de Embu ubicado en la zona
árida de altitud media del este de Kenia, los agricultores
conocen el problema de los barrenadores y tratan de combatirlos.
Elizabeth Njura tiene que distribuir su exiguo presupuesto para
comprar maíz, fertilizante e insecticida. “Si quiero
tener una buena cosecha, no me queda más que comprar las
tres cosas", explica. Los pequeños agricultores como
Njura cuentan con poco dinero para comprar los insumos que necesitan
y no tienen información confiable acerca del uso de pesticidas.
En consecuencia, los barrenadores ocultos crecen sin problema en
los tallos, privando de nutrientes a las plantas. Mary Ngare dice
que también está decepcionada de su cosecha de maíz,
a pesar de que aplicó el único pesticida que tenía
para deshacerse de los barrenadores. Desafortunadamente, el pesticida
que tenía a mano era para tratar semilla y, además,
lo aplicó demasiado tarde, cuando los barrenadores ya habían
invadido los tallos de maíz.
Mugo está convencido de que si se agrega la
tecnología de resistencia en la semilla misma, sea por medio
de mejoramiento convencional o con técnicas biotecnológicas,
los agricultores conseguirán variedades mucho menos susceptibles
a los barrenadores.

Elizabeth Njura (izquierda) con su nieta
y su vecina, Joyce Marigu. |
Con financiameinto de la Fundación Syngenta
para la Agricultura Sustentable (Syngenta
Foundation for Sustainable Agriculture) y la Fundación
Rockefeller (Rockefeller
Foundation), el CIMMYT colabora con el Instituto Keniano de
Investigación Agrícola (
Kenya Agricultural Research Institute (KARI)) en el desarrollo
de variedades de maíz resistentes a los dos barrenadores
más importantes en Kenia (Chilo partellus y Busseola fusca),
utilizando mejoramiento convencional y biotecnología. Esta
labor, coordinada por Mugo, es parte del proyecto de Maíz
Resistente a los Insectos para África (Insect
Resistant Maize for Africa (IRMA)).
“El maíz resistente a los ataques de
los barrenadores del tallo ahorrarían el trabajo de estar
probando pesticidas y acabarían con el problema", dice
Mugo. Le da mucho gusto saber que seis variedades mejoradas por
métodos convencionales como parte del proyecto se sembraron
en ensayos nacionales de comportamiento, y cree que algunas de ellas
llegarán a manos de los pequeños agricultores en un
futuro cercano.
Si desea más información,
póngase en contacto con Stephen Mugo (s.mugo@cgiar.org)
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