
Ceín Hernández Torres, del poblado Querétaro
en la región La Frailesca, Chiapas, en el sureste de
México, y sus hermanos prefieren sembrar variedades
de polinización libre como “San Gregorio”,
que muestran aquí, en lugar de híbridos, porque
si se aplican buenas prácticas las variedades producen
altos rendimientos y grano de buena calidad que los agricultores
conservan y utilizan como semilla en ciclos subsecuentes.
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¿Está desapareciendo la diversidad
del maíz criollo en México?
Estudios realizados por el CIMMYT indican que
las razas criollas de maíz en una importante zona del estado
mexicano de Chiapas han sido sustituidas por híbridos y otras
variedades mejoradas, como resultado de la labor de los programas
estatales para promover una agricultura moderna y más productiva.
“Prácticamente han desaparecido las razas
criollas de maíz en La Frailesca”, comenta el asistente
de investigación Dagoberto Flores al referirse a una vasta
región agrícola y comercial en el sur del estado de
Chiapas, en el sureste de México. “En 2000, se sembró
90% de la superficie con variedades mejoradas de polinización
libre (VPL) y variedades criollas; ahora la distribución
es probablemente 90% de híbridos, 5% de razas criollas y
5% de VPL. La práctica tradicional de intercambiar semilla
casi ha desaparecido”.
Flores, que se ha entrevistado con cientos de agricultores
mexicanos en los 23 años que lleva trabajando en el CIMMYT,
colabora con el estudiante de doctorado Joost van Heerwaarden en
un estudio pormenorizado de movimiento de genes entre las variedades
de maíz en La Frailesca y varias otras zonas de esa región
de México. El estudio combina representaciones gráficas
con sistemas de información geográfica, entrevistas
con agricultores para saber qué tipos de maíz cultivan
ellos y sus vecinos, análisis genéticos de semilla
de esos tipos de maíz con el uso de marcadores de ADN y complejos
modelos informáticos de probables desplazamientos de polen
entre campos adyacentes.
¿Cuál es el propósito? Para entender
qué sucede cuando los híbridos o las VPL mejoradas
son introducidas en zonas donde se cultivan razas criollas. “Estamos
tratando de ser un poco más precisos en el debate acerca
de la diversidad", señala van Heerwaarden. “Puede
haber diversidad; es decir, hay dos cosas diferentes, pero ¿en
qué grado difieren y cuán significativa o útil
es la diferencia? Si la diversidad que existe ahora es resultado
de miles de años de selección por parte de los agricultores,
entonces el hecho de que se pierda será más significativo
que si se pierde algo que se adquirió recientemente".
En esta región el CIMMYT ha efectuado extensos
estudios sobre la diversidad del maíz y la forma en que los
agricultores manejan la semilla, pero al parecer ambos cambian a
medida que cambian la demografía, las políticas y
la economía. La Frailesca provee algo parecido a un “laboratorio”
donde muchos de esos cambios ocurren sobre todo con rapidez. Cerca
de la zona montañosa donde se gestó el levantamiento
Zapatista y la puerta de entrada para inmigrantes centroamericanos
indocumentados, en La Frailesca predomina la cría de ganado
y el cultivo de café; sin embargo, el maíz proporciona
alimentos e ingresos adicionales por la venta de grano. La pobreza
prevalece en las comunidades locales y muchos hombres en edad de
trabajar emigran a los Estados Unidos, con frecuencia dejando a
las mujeres y a las personas mayores a cargo de los campos.
Hasta hace poco, los agricultores cultivaban sobre
todo variedades criollas mejoradas localmente, que producían
un mejor tipo de grano para hacer tortillas y preparar algunos otros
de sus alimentos favoritos, pero cuyos rendimientos eran relativamente
bajos. Hace menos de una década, muchos de ellos cambiaron
a maíz híbrido mejorado, por conducto de un programa
estatal que ofrece semilla y otros insumos (p.ej. fertilizantes
y pesticidas) y servicios (asesoría técnica y seguro
de pérdidas) a crédito, cuyo monto pagan al recoger
la cosecha. El uso de híbridos varía radicalmente
de una temporada a otra. El riesgo es un factor determinante para
los agricultores, comenta Flores: “En un año bueno,
vale la pena sembrar híbridos, ya que la ganancia promedio
es de 80% más que si se siembra una variedad criolla.”
El problema es cuando tienes un año malo, como los recientes
en que ha habido huracanes y sequías. Invertir en semilla
y otros insumos expone a los agricultores a sufrir pérdidas
que muchos de ellos no están en posibilidades de afrontar.
Un factor importante es que los agricultores pueden
guardar y volver a sembrar semilla de VPL, sea mejorada o criolla,
sin que haya pérdidas de rendimiento u otras cualidades,
mientras que cuando se trata de híbridos, hay que comprar
semilla nueva cada ciclo para obtener altos rendimientos. Las razas
criollas se encuentran con más frecuencia a alturas más
elevadas y entre personas de extracción indígena.
Hombres y mujeres difieren también en los tipos de maíz
que prefieren, dice Flores: “Para los hombres el rendimiento
es importante, pero las mujeres valoran las características
cualitativas, como por ejemplo, que tenga buena calidad para hacer
tortillas o que se utilice menos combustible para cocerlo."
Flores y Heerwaarden han observado que los agricultores
suelen sembrar diversos tipos de maíz (híbridos, criollos
y VPL mejoradas) en sus campos y es posible que en los campos aledaños
haya otras variedades o híbridos. Es probable que exista
un considerable movimiento de genes entre estos diferentes tipos,
según van Heerwaarden: “Muchas de las variedades que
los agricultores llaman razas criollas o que manejan como tales
son en realidad variedades mejoradas recicladas."
Van Heerwaarden espera finalizar su estudio
en enero de 2007. Las cambiantes circunstancias en el sureste mexicano,
la relativa improductividad del cultivo de maíz y la migración
de los jóvenes de la región podrían augurar
grandes cambios en la diversidad genética del maíz
en los campos de los agricultores. En las zonas de tierras bajas,
según Flores, algunos agricultores han abandonado totalmente
el maíz y con la ayuda de subsidios financian la cría
de ganado. Los resultados de la investigación de Heerwaarden
darán una mejor idea del estado que guarda la diversidad
del maíz, así como de los costos de conservación,
ya que los habitantes de las zonas rurales esperan salir de la pobreza
con la ayuda de variedades mejoradas, la diversificación
de la agricultura u otras opciones que mejoren sus condiciones de
vida.
Si desea más información, póngase
en contacto con Jonathan Hellin, Especialista en pobreza (j.hellin@cgiar.org)
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