CIMMYT E-Boletín, vol 4 no. 2, Febrero 2007

Frenar la pérdida de la fertilidad de los suelos africanos

El agricultor Hendrixious Zvamarima, del poblado de Shamva, Povincia Central Mashonaland, Zimbabue, vio a su vecino que, en lugar de preparar el terreno, plantó su maíz directamente en el suelo sin arar y sobre los residuos del cultivo del año anterior. “Estaba perdiendo mi tiempo usando el arado,” –cuenta Zvamarima– “así que decidí probar los nuevos métodos.”

Desde hace tres años, varios vecinos de Zvamarima habían tomado parte en las demostraciones organizadas por el CIMMYT, el Departamento de Investigación y Extensión Agrícola de Zimbabue (Department of Agricultural Research and Extension, AREX) y organizaciones locales, como Asistencia para el Desarrollo de Persona a Persona (Development Aid from People to People, DAPP). No queriendo quedarse atrás, Zvamarima preparó sus propios “ensayos” y comparó los efectos de la siembra directa, el uso de una rastra de dientes para sembrar y, como control, labranza convencional. Copió el método que utiliza un joven universitario que visita la zona, se informó muy bien de todos los tratamientos y, además, de cuánta mano de obra se necesitaba en cada caso. Cuando los integrandes del equipo de investigación recientemente visitaron a Shamva para ver los progresos que había hecho con sus ensayos "oficiales", Zvamarima muy orgulloso les mostró su experimento y la buena cosecha que había logrado sembrando directamente y dejando los residuos del cultivo en la superficie. Obtuvo un beneficio extra: gastó menos. “Me dio mucho gusto haber podido ahorrar en mano de obra” –dijo.
 
Febrero
Un lugar llamado Njoro
La fórmula del éxito
Muestras del interés y la adopción de las prácticas por parte de los agricultores
en Malawi
En Malawi, el CIMMYT ha estado colaborando con sus colegas (el Departmento de Investigación Agrícola y Servicios Técnicos; los ONG Cuidado Total de la Tierra y el Sínodo de Livingstonia, Programa de Fertilidad del Suelo) en siete localidades en todo el país, y los resultados son alentadores, según Mirjam Pulleman, del CIMMYT, edafóloga que estudia los efectos en la calidad del suelo de la agricultura de conservación en México y África, y que recientemente estuvo en Malawi: “En la zona central de Malawi, por ejemplo, vimos que los ensayos tenían buen aspecto y preguntamos a los extensionistas si tenían datos sobre la adopción de las prácticas; contestaron que ¡sí! y nos llevaron a hacer un recorrido. Cada cien metros, más o menos, había una parcela donde los agricultores habían utilizado las prácticas de la agricultura de conservación.” Al referirse a las prácticas que había ensayado, el agricultor Thompson Kazambe, del poblado Nkhotakota, dijo que: “Si esta tecnología hubiera llegado hace 50 años, Malawi sería un lugar muy diferente!”

Más tiempo libre, menos trabajo pesado
Con financiamiento de la Fundación Rockefeller, el Programa de Reto del Agua y la Alimentación y el Ministerio Alemán para la Cooperación Económica y el Desarrollo (BMZ), el CIMMYT y sus colaboradores han estado ensayando prácticas que se basan en los principios de la agricultura de conservación–básicamente, eliminando la labranza y dejando los residuos en la superficie del terreno. Las actividades en África al sur del Sahara se enfocan en Malawi, Tanzania, Zambia y Zimbabue, países donde los sistemas agrícolas a pequeña escala basados en el maíz son la fuente de la alimentación y la economía de millones de personas pero que, año tras año, exponen a los suelos a erosiones severas, a la degradación de su estructura, y de donde se extraen más nutrientes de los que se restituyen.

Con las prácticas de la agricultura de conservación se pueden atender estos problemas a mediano y largo plazo, pero el gran atractivo comercial para la mayoría de los agricultores africanos son los considerables aumentos en mano de obra y tiempo, que ellos pueden dedicar a la producción de cultivos comerciales, contratar sus servicios fuera de sus explotaciones u otras actividades.

Otros beneficios a mediano plazo incluyen el control de la erosión y la retención de humedad: los residuos de los cultivos protegen la superficie del suelo de los efectos de la lluvia y del sol; las gotas de lluvia desmoronan los terrones, que bloquean los poros, y el sol evapora la humedad. En una región donde las constantes y severas sequías marchitan las plantas de maíz y esto, a la vez, provoca hambruna, los cultivos se benefician del agua extra que se filtra a través de los poros y se pierde menos humedad debido a la evaporación.

¿Se alimentará el ganado con lo que se necesita para la conservación?
Son numerosos los desafíos para difundir ampliamente la adopción de la agricultura de conservación en África al sur del Sahara. En muchos lugares hay competencia por los residuos: los agricultores típicamente alimentan a su ganado y otros animales con tallos de maíz. En los sistemas de cero labranza se necesita también un cuidadoso contro1 de las malezas. Los herbicidas son importantes, sobre todo durante las primeras etapas, según Christian Thierfelder, posdoctorado de la Universidad de Hohenheim, Alemania, que trabaja con el CIMMYT en el sur de África. “Muchos de los agricultores no pueden adquirir o conseguir insumos (herbicidas, por ejemplo), y necesitan además tener el equipo y los conocimientos correctos para poder aplicarlos.”

La supervisora de extensión de AREX Mónica Runyowa dice a Fred Kanampiu, agrónomo de maíz del CIMMYT en Kenia, que 30 agricultores o más ensayarán las prácticas de la agricultura de consevación en Zimuto, Zimbabue, en el siguiente ciclo de cultivo: “Tendremos un día de campo en marzo de 2007, y una parcela para hacer evaluaciones en la temporada de cosecha. También daremos capacitación sobre el valor de la cubierta orgánica, la importancia de la labranza cero, el uso de herbicidas y llevaremos un registro de la precipitación pluvial y las actividades en el campo."

La base: sistemas agrícolas sustentables
Para responder a los desafíos, Pat Wall, agrónomo del CIMMYT en el sur de África y líder del trabajo en agricultura de conservación que el Centro realiza en esa región, señala que los sistemas de maíz a pequeña escala en la zona actualmente son extractivos y no sustentables: “Esto significa que hay que trabajar con agricultores, investigadores y extensionistas para encontrar formas de llevar a la práctica los principios básicos de la agricultura de conservación en la comunidad. Significa también que habrá que utilizar nuestros limitados recursos para catalizar actividades entre una amplia diversidad de participantes, colegas y colaboradores.”

Uno de esos valiosos colaboradores en la Zona Comunal Zimuto es Mónica Runyowa, supervisora de extensión de AREX, que atiende a 6,000 familias campesinas. “El proyecto de agricultura de conservación ha sido de gran utilidad, en especial estos ensayos en finca. En vez de solo decirles a los agricultores qué es lo que tienen que hacer, los dejamos experimentar, y la respuesta ha sido mucho mejor”. En Zimuto los suelos son infértiles y las lluvias irregulares. “Este lugar había recibido únicamente 150 milímetros de lluvia hasta ahora”, dice Runyowa, mientras nos muestra unas plantas de maíz que le llegan a la altura de la rodilla, en un campo en Zimuto. “Aquí se puede ver que en las parcelas con residuos y siembra directa la germinación fue bastante buena. En aquellas donde empleamos la práctica tradicional de los agricultores de arados tirados por bueyes y colocamos manualmente la semilla, el establecimiento del cultivo no es tan bueno."


Si desea más información, póngase en contacto con Pat Wall, CIMMYT-Zimbabwe (p.wall@cgiar.org).

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February, 2007