Ver la semilla:
los puntos de vista de los agricultores
Hay confianza mutua entre los agricultores cuando guardan y
comercializan semilla tradicional en los Valles Centrales de Oaxaca,
México. Ganarse su confianza ayudaría al CIMMYT y
sus colaboradores en México a mejorar la vida de los agricultores
mexicanos.
“Si no hay maíz, ¡¿qué
vamos a comer?! Es como si no hubiera agua, porque sin agua, ¿qué
bebemos? –pregunta doña María, de Santa Ana
Zegache, en los Valles Centrales de Oaxaca, en el sureste mexicano.
Para los agricultores como María, el maíz
es un producto de primera necesidad y el más fundamental
en la alimentación, y mucha gente considera su maíz
como el medio que le ha proporcionado sustento durante años.
Guardar semilla y proteger su maíz es parte de lo que significa
ser un buen agricultor y permanecer en la estima de la comunidad,
y lo que mantiene los vínculos con las generaciones precedentes.
Los sistemas de semilla informales que aseguran la
disponibilidad de semilla son vitales para la economía y
la seguridad alimentaria de quienes practican la agricultura a pequeña
escala. La región es también un centro de la diversidad
genética del maíz, y las prácticas de intercambio
de semilla desempeñan una función importante en la
formación y conservación de esta diversidad, que a
la vez afecta el suministro de germoplasma para el fitomejoramiento
en el futuro.
“Si queremos fortalecer el suministro de semilla
para los pequeños agricultores o la conservación de
la fitodiversidad genética en el ámbito local, tenemos
que entender cómo funcionan los sistemas de semilla de los
agricultores” –opina Lone Badstue, socióloga
especialista en desarrollo rural que recientemente concluyó
su trabajo de tesis de doctorado en el CIMMYT.1 “Para que
la investigación y las intervenciones en la agricultura tengan
sentido y sean útiles y accesibles a las familias campesinas
que practican la agricultura a pequeña escala, deben sustentarse
en el conocimiento de las condiciones de vida reales en el ámbito
local y en los métodos que la gente utiliza para resolver
sus problemas.”
Se han hecho pocos estudios extensos de cómo
funcionan los sistemas de semilla a este nivel. Sin embargo, Badstue
logró obtener grandes conocimientos al trabajar con productores
de maíz tradicionales en los Valles Centrales de Oaxaca.
Existen unos cuantos proveedores de semilla en la región,
y casi todos los agricultores siembran razas criollas de maíz.
Además de ahorrar semilla año tras año, los
agricultores suelen adquirir en forma periódica nueva semilla
para incrementar el surtido de variedades que ya cultivan. Suelen
también mezclar la semilla nueva con la que ellos han guardado
para dar a su maíz las características deseadas, que
contiene la variedad nueva. Finalmente, ellos obtienen semilla nueva
para compensar sus pérdidas parciales o totales. Muchos de
los agricultores experimentan con frecuencia probando variedades
nuevas en pequeñas parcelas. De esta forma ellos reducen
los riesgos de adoptar una variedad nueva.
Los
descubrimientos del estudio de Badstue ponen de relieve la necesidad
de entender las perspectivas y los métodos que utilizan los
agricultores, y de que ellos conozcan los modelos y las percepciones
de los científicos respecto a los sistemas de semilla. Ella
analiza también la organización social del suministro
de semilla, poniendo énfasis en la función y el modo
en que se dan las relaciones sociales y de confianza. Los agricultores
dependen de la información que el proveedor les da acerca
de la calidad y la idoneidad de la semilla; por encima de todo,
ellos prefieren obtenerla de personas a las que conocen y en quienes
confían. Estas transacciones ocurren dentro de un amplio
marco de relaciones sociales y de una cultura de ayuda mutua.
En las condiciones actuales, parece ser que estas
prácticas locales de semilla de maíz producen los
resultados deseados. Ofrecen a los agricultores un suministro de
semilla relativamente seguro y económico, así como
una serie de variedades que los agricultores valoran y que alcanzan
los objetivos de producción y consumo locales, además
de estar adaptadas a las condiciones agroecológicas de la
región. Las prácticas de semilla locales albergan
y conservan la diversidad genética del maíz.
Sin embargo, los rendimientos de maíz en esta
región son bajos, además de las pérdidas de
los agricultores ocasionadas por la sequía y las plagas de
almacén. Existe, por tanto, potencial para mejorar semilla
o poner en práctica otra serie de acciones que ayuden a los
agricultores a mejorar su forma de vida. Dado que la confianza es
un asunto de gran trascendencia, tendrán que identificarse
métodos eficaces y confiables de compartir información
y tecnología con los agricultores; por ejemplo, por conducto
de colaboradores en el mismo campo de acción (organismos
no gubernamentales y organizaciones comunitarias) o trabajando con
respetados agricultores como comerciantes de semilla. Al mismo tiempo,
la conclusión de Badstue es que tal vez en el sea necesario
dar apoyo activo a los sistemas de distribución de semilla
entre los agricultores para fortalecer la conservación de
la diversidad genética del maíz en los campos y garantizar
el acceso de los agricultores a una serie de variedades, por ejemplo,
organizando ferias de la semilla.
“Estudios como este muestran la importancia
de conocer las motivaciones de los agricultores y el contexto en
que ellos trabajan—en términos socioeconómicos
y del medio ambiente en torno a la agricultura” –dice
Jonathan Hellin, especialista en pobreza del CIMMYT. “En el
pasado, no era frecuente que los agricultores a pequeña escala
hicieran uso del germoplasma mejorado, pero el hecho de conocer
bien las prácticas que se aplican en la región permite
al CIMMYT y otros organismos que participan en el desarrollo agrícola,
evaluar probables vías de impacto de las nuevas tecnologías
y otras intervenciones, y así distribuirlas de manera más
eficiente conforme a las necesidades de los agricultores.”
Este trabajo es parte de un programa más
extenso para entender la diversidad genética del maíz
y las prácticas de los agricultores en los Valles Centrales
y en otras regiones del sur de México. Gracias a este trabajo
en México y en todo el mundo en desarrollo, el CIMMYT con
tinúa recopilando una gran cantidad de información
en diversos sistemas agrícolas y entendiendo la necesidad
de participar en la identificación de lugares específicos
a nivel local con sus colegas de esos lugares.
Si desea más información, póngase
en contacto con: Jonathan Hellin, Especialista en Pobreza (j.hellin@cgiar.org)
1 Badstue, L.B. 2006. Smallholder seed
practices: Maize seed management in the Central Valleys of Oaxaca,
Mexico. Tesis de doctorado, Universidad de Wageningen, Países
Bajos. Libro recientemente publicado
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