| Normas básicas del CIMMYT
para el
desarrollo y la distribución
de variedades de maíz y trigo
genéticamente modificadas |
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Un gran número de las personas más pobres
del mundo son pequeños agricultores cuyos medios de vida están
en riesgo a causa de su escasa productividad y malas cosechas. De igual
manera, la productividad de los consumidores en zonas tanto urbanas como
rurales, se ve minada por la desnutrición, la denominada hambre
oculta. El Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo
(CIMMYT), un centro Future Harvest de investigación agrícola
internacional patrocinado por el CGIAR, se centra en resolver, junto con
sus colaboradores, estos problemas de pobreza e inseguridad alimentaria
mediante una serie de actividades de capacitación e investigación
multidisciplinaria orientadas a mejorar la alimentación y los sistemas
de producción agrícola basados en el maíz y el trigo,
y a proteger los recursos naturales.
En los últimos 20 años, la biotecnología
ha generado valiosas herramientas y técnicas que pueden utilizarse
para ayudar a mejorar y conservar todas las especies de cultivo. En el
CIMMYT estamos convencidos de que la biotecnología (que incluye
técnicas como el cultivo de tejidos, la selección con ayuda
de marcadores moleculares, la genómica y la ingeniería genética)
tiene un importante papel que desempeñar en mejorar la productividad,
estabilidad, calidad y uso de las variedades de maíz y trigo en
las naciones emergentes, y en conservar el medio ambiente. El CIMMYT,
al igual que los otros centros del CGIAR, se ha comprometido a dar acceso
a estas tecnologías como bienes públicos a fin de complementar
las investigaciones realizadas por los sectores público y privado,
y lograr que dichas tecnologías beneficien a los agricultores de
escasos recursos y los consumidores pobres que padecen desnutrición.
Aunque el fitomejoramiento sin la utilización de
técnicas transgénicas seguirá siendo la principal
estrategia empleada en el CIMMYT para mejorar los cultivos, no se excluirá
el uso de las variedades de maíz y trigo genéticamente modificadas
(incluidas entre los comúnmente denominados organismos genéticamente
modificados, u OGM) cuando éstas pueden contribuir a lograr las
metas antes descritas. De hecho, cuando se trata de enfrentar los retos
de la seguridad alimentaria y la protección ambiental, en algunos
casos la mejor manera de resolver los problemas más difíciles
es mediante el uso de cultivos genéticamente modificados.
El CIMMYT está consciente de que el desarrollo y
uso de las variedades genéticamente modificadas es un tema muy
controvertido en muchos países. No obstante, también reconoce
que dichas variedades se encuentran en el mercado desde mediados de los
años 1990, primero en Estados Unidos de Norteamérica y,
cada vez más, en otros países, tanto emergentes como industrializados.
Aunque toda tecnología conlleva ciertos riesgos, hasta la fecha
no se ha identificado ningún elemento en estas variedades que represente
un peligro para el medio ambiente o para la alimentación. En los
últimos años, algunos países en desarrollo han comercializado
variedades genéticamente modificadas, las cuales ya están
beneficiando a los agricultores y consumidores de escasos recursos. Aunque
las primeras variedades que fueron comercializadas poseen características
(como la resistencia a insectos y la tolerancia a los herbicidas) que
eliminan la necesidad de aplicar insumos químicos, esta tecnología
también puede mejorar otras características como la tolerancia
a la sequía y la calidad nutricional, tan importantes para los
agricultores y consumidores de escasos recursos en el mundo en desarrollo.
En el CIMMYT creemos que es indispensable que una variedad
–haya sido genéticamente modificada o no– que será
entregada a los agricultores sea inocua y útil. Por tanto, en el
futuro evaluaremos los aspectos agroecológico y de la alimentación
humana y animal de todas las variedades nuevas. De igual importancia es
la necesidad de asegurar la sustentabilidad de esta tecnología
desde el punto de vista de los agricultores. Por eso, también abordaremos
temas como las estrategias de manejo de la resistencia, los derechos de
propiedad intelectual y las tecnologías que permiten que los agricultores
siembren su propia semilla y la conserven de generación en generación,
lo cual los beneficia a largo plazo y les da acceso a las variedades a
un bajo costo.
Dado que existen opiniones conflictivas sobre el uso de
la ingeniería genética tanto en la comunidad científica
como el público en general, el CIMMYT considera que debería
haber un diálogo público, con base en la ciencia y la transparencia.
En este debate asumiríamos un punto de vista holístico y
examinaríamos, dentro de nuestras capacidades, temas como la bioseguridad,
la no contaminación de los alimentos, el comercio, los derechos
de propiedad intelectual y otros aspectos éticos y culturales,
todos ellos de gran relevancia para la ciencia y las políticas
relacionadas con el desarrollo y uso de los OGM.
Esta postura nos ha llevado a establecer las siguientes
normas:
- De acuerdo con su misión, el CIMMYT continuará
realizando investigación orientada a generar bienes públicos
a nivel internacional, que sean apropiados para los agricultores de
escasos recursos. En la generación de dichos bienes el Centro
aplicará una serie de tecnologías (incluídos los
modernos métodos de la biotecnología) a fin de producir
germoplasma con características importantes y útiles para
esos agricultores. Emplearemos los OGM en la investigación y
desarrollo siempre y cuando contengan características útiles
para los agricultores, y no sin antes considerar con minuciosidad y
sopesar las posibles consecuencias sociales, económicos, ambientales,
y de bioseguridad y salud pública de su uso. Por otra parte,
las tecnologías transgénicas son cada vez más relevantes
como herramientas de investigación básica sobre los mecanismos
genéticos, bioquímicos y fisiológicos de características
importantes que podrían mejorar la eficiencia de los programas
fitogenéticos tradicionales.
- Por razones prácticas y científicas de
peso, el CIMMYT seguirá dando prioridad a su labor con los complejos
genéticos del maíz y del trigo, que incluyen sus parientes
silvestres y malezas afines, por ser el primer y, a veces, el único
medio de hacer llegar los beneficios de esas especies a los agricultores
de escasos recursos. Emplearemos la ingeniería genética
para ampliar las estrategias fitogenéticas convencionales cuando
ésta sea el medio más eficiente de generar cultivos con
mejor calidad, menor dependencia de los agroquímicos y más
convenientes para la conservación de los recursos naturales.
La formulación de estas normas básicas no significa que
haya habido un cambio en el énfasis o las prioridades de los
programas del CIMMYT; de hecho, se seguirá aplicando la fitotecnia
tradicional en nuestros programas de mejoramiento genético.
- De acuerdo con nuestra política de transparencia,
todos los proyectos que incluyan el uso de la ingeniería genética
se indicarán como tales en nuestro sitio web; asimismo, publicaremos
información detallada sobre características específicas,
genes y germoplasma, y los países donde éstos se utilizan.
Esta información se actualizará periódicamente
para dar el estatus real de cada proyecto.
- El CIMMYT continuará monitoreando, investigando
y evaluando las posibles consecuencias sociales, ambientales y de salud
pública de las variedades genéticamente modificadas en
las regiones ecológicas donde podrían llegar a utilizarse,
en especial si se trata del centro de origen o de diversidad de la especie
en cuestión. Estas actividades se realizarán en cooperación
con los sistemas nacionales de investigación y extensión
agrícolas, los productores y otros colaboradores. El CIMMYT apoya
y realiza investigaciones complementarias sobre la diversidad genética
del maíz y del trigo, y sobre su manejo en los campos de los
agricultores.
- En nuestras investigaciones relacionadas con la ingeniería
genética, observaremos las normas más estrictas de seguridad
en todos los experimentos de laboratorio, invernadero y campo que realicemos.
- El CIMMYT cumplirá con las normas nacionales,
regionales e internacionales que tengan que ver con la bioseguridad,
la inocuidad de los alimentos, el medio ambiente y las políticas
que rigen la investigación sobre los OGM. El Centro no aplicará
ni realizará este tipo de investigación en países
que no cuenten con tales normas y, más bien, ayudará a
fortalecer su capacidad de formularlas y ponerlas en vigor. En ciertas
circunstancias, el CIMMYT podría optar por aplicar voluntariamente
normas más estrictas que las impuestas por las leyes del país
en cuestión y de ninguna manera introducirá OGM en un
país sin el previo conocimiento, aprobación y apoyo de
sus autoridades. Todos aquellos países que reciban OGM, o productos
afines, de nuestra parte deben contar con normas de bioseguridad vigentes.
- El CIMMYT colaborará con los países receptores
y consultará con sus expertos a fin de evaluar los posibles riesgos
que conlleven los materiales que distribuye, incluidos los OGM, y garantizar
su inocuidad. Si un país receptor no cuenta con los expertos
requeridos para realizar su propia evaluación de riesgos, el
CIMMYT le ayudará a desarrollar tal capacidad y formular las
estrategias y metodologías pertinentes. Asimismo, llevará
a cabo estudios sobre la bioseguridad y distribución de los OGM
en colaboración con institutos avanzados de investigación.
- El CIMMYT reconoce que debe aplicar una metodología
integrada en el fitomejoramiento y que no debe volverse excesivamente
dependiente de una tecnología en particular. Además, en
sus esfuerzos por desarrollar y promover sistemas agrícolas productivos,
sustentables y robustos, el Centro pondrá la debida atención
a mantener la diversidad dentro de esos sistemas.
- El CIMMYT cada año agrega nuevos recursos genéticos
de maíz y de trigo a los que ya se conservan en las colecciones
ex situ a largo plazo. De acuerdo con las tecnologías y los fondos
existentes, seguiremos generando e implementando medidas que permitan
proteger la integridad genética de las accesiones nuevas y de
las ya existentes, y mantenerlas según las normas internacionales.
Los datos arrojados por la evaluación realizada durante la implementación
de dichas medidas, serán puestos a disposición del público
tal y como fueron generados, sin restricción alguna.
- El CIMMYT seguirá acatando la letra y el espíritu
de los acuerdos concertados con la FAO en 1994, en torno al manejo de
las colecciones de germoplasma de maíz y trigo que conservamos
“en custodia”. Asimismo, reiteramos nuestra intención
de asociarnos formalmente con el Tratado Internacional sobre los Recursos
Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura y,
según el Artículo 15.1(c) de dicho Acuerdo, reconocemos
“que la Junta Gobernante está autorizada para dar consejo
respecto a las políticas relacionadas con las colecciones ex
situ que conservamos, mismas que están sujetas a lo estipulado
en el Acuerdo”, y también para asesorarnos respecto a los
temas incluidos en estas normas básicas.
- El CIMMYT reconoce la importancia de que haya un debate
abierto y bien fundamentado sobre temas relacionados con la biotecnología
y, además, considera que es indispensable que estas tecnologías
estén a disposición del público, sobre todo aquellas
que podrían mejorar los ingresos de millones de agricultores
y consumidores de escasos recursos en el mundo en desarrollo, y contribuir
a proteger el medio ambiente.
Arriba
September 2004
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