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EL CIMMYT RESPONDE AL HALLAZGO EN CAMPO
DE PLANTAS DE MAÍZ TRANSGÉNICO EN MÉXICO

 

4 de octubre de 2001

El Batán, Texcoco, Edo. de México—Los aspectos técnicos y políticos de la polémica del maíz transgénico se contrapusieron a los aspectos ecológicos y culturales cuando en la revista Nature (número correspondiente al 27 de septiembre del 2001, Vol. 413), se informó que en los estados de Oaxaca y Puebla se habían encontrado plantas de maíz transgénico en el campo. Los medios locales habían reportado el mismo hecho unos cuantos días antes.

El Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), con sede en Texcoco, Edo. de México, considera que este hecho es de suma importancia y pone a disposición de las instituciones mexicanas pertinentes sus conocimientos y experiencia en este tema a fin de 1) ayudar a identificar tanto el tipo como la fuente de los genes encontrados en las plantas en cuestión, 2) evaluar las repercusiones que este hecho podría tener en la biodiversidad, la ecología y el ámbito socioeconómico, y 3) explorar qué acción tomar en respuesta a este hecho.

El CIMMYT reconoce la importancia de México como centro de origen y domesticación del maíz y por ello ha dedicado recursos considerables a ayudar a conservar la diversidad genética del maíz nativo. Esta tarea la realiza mediante su banco de genes, en el que se conserva una de las colecciones más extensas de maíz en el mundo (que incluye materiales como variedades, razas criollas y parientes silvestres del maíz), y por medio del mantenimiento de esa diversidad en ambientes naturales.

El CIMMYT ha trabajado de forma directa desde 1997 en capacitar a los productores de Oaxaca y otros estados de México, y en generar para ellos prácticas agronómicas orientadas a incrementar la productividad y conservar o enriquecer la diversidad genética en las fincas y las comunidades. Asimismo, ha estudiado el flujo de genes de maíz entre campesinos y entre comunidades, y también las repercusiones de dicho flujo en la diversidad genética del maíz y de sus parientes silvestres, el teosintle y el Tripsacum.

Cabe resaltar que, en las investigaciones que ha realizado el CIMMYT con el maíz transgénico, se ha apegado estrictamente a las normas y protocolos de bioseguridad de México. Su último ensayo en campo con maíces transgénicos, llevado a cabo en la Estación Experimental Tlaltizapán, en el estado de Morelos, terminó en septiembre de 1999. Ahora bien, en 1998 las autoridades mexicanas habían anunciado la suspensión de facto del cultivo comercial de maíz transgénico y de los permisos para iniciar nuevas investigaciones con éste. No obstante, en enero de 1999, la Dirección General de Sanidad Vegetal, una dependencia de la Secretaría de Agricultura, aprobó la realización del último ensayo en la estación en Tlaltizapán con el objeto de que el CIMMYT completara la fase final de una serie de experimentos.

Un representante de la Dirección General de Sanidad Vegetal supervisó la planificación y ejecución del ensayo en cuestión. Para garantizar la bioseguridad, se mantuvo en todo momento una barrera viva de al menos 200 metros entre la parcela de maíz transgénico y las otras parcelas. Las plantas transgénicas se desespigaron para que no pudieran polinizar a otras plantas. Además, se espaciaron las fechas de siembra del maíz transgénico, del maíz “normal” sembrado en la barrera y de las otras parcelas, a fin de prevenir hasta la posibilidad de que ocurriera la polinización. La cosecha se realizó bajo un control estricto y los granos (semillas) de maíz transgénico fueron transportados a la sede del CIMMYT tomando las debidas precauciones. Acto seguido, se incineraron todos los residuos vegetales del ensayo y todas las plantas de la barrera viva. Las parcelas fueron barbechadas con rastra de discos y vigiladas por si acaso emergían plantas de maíz voluntarias; las que nacieron fueron destruidas de inmediato.

Hoy día el CIMMYT continúa realizando investigaciones con el maíz transgénico dentro de los confines de sus laboratorios de biotecnología y en invernaderos protegidos de acuerdo con el nivel 3 de bioseguridad (según lo establecido por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos; el nivel 1 denota la forma menos estricta de biocontención y el nivel 4, la más estricta). Cabe subrayar que en el CIMMYT no se siembra maíz transgénico fuera de estas instalaciones.

Hasta la fecha no han salido a la luz pública los estudios sobre la presencia de transgenes en maíces criollos mexicanos, a los que alude la revista Nature. En el CIMMYT esperamos obtener esos estudios y poder revisar los datos en ellos consignados a fin de establecer lo que éstos implican para México y para nuestra labor. El Centro se encuentra en una posición idónea para colaborar en este tipo de investigaciones y buscar métodos fitogenéticos que permitan mejorar el maíz en beneficio de los agricultores de escasos recursos y, al mismo tiempo, proteger los recursos genéticos y el medio ambiente, ya que estas actividades coinciden con nuestra misión de servir a la gente de pocos recursos en los países en desarrollo.

 

April, 2007